¡Comienza el f-estiba-l!

Sigo, desde la distancia, la actividad del Congreso de los Diputados y aún estoy perplejo por lo que vi el jueves pasado y me da pena, mucha pena.

Representantes de los estibadores este jueves en la tribuna del Congreso. EFE
Representantes de los estibadores este jueves en la tribuna del Congreso. EFE

El asunto no es si se hacen políticas de derechas o políticas de izquierdas, es cuestión de sentido de estado y de responsabilidad. Seguramente el Gobierno no lo habrá hecho del todo bien, o sí, quién sabe, ni me importa ahora. Lo que veo es que, por no aprobar la liberalización de la estiba, todos los españoles nos exponemos a pagar una multa diaria de 134.000€ desde el momento en que se publique una futura segunda sentencia del Tribunal de la UE (por incumplimiento de la anterior) que, por cierto, debe estar al caer.

Confieso que me he tenido que informar bien para, con cierto criterio y sosiego, poder opinar sobre el tema, porque ésta ha sido la típica noticia que te lleva a posicionarte sin saber bien de qué se trata. La estiba es la única profesión no abierta a la libertad de contratación en nuestro país. Las empresas que operan en los puertos públicos no pueden contratar a los trabajadores que deseen, sino que deben contratar exclusivamente a trabajadores que formen parte de Sociedades Anónimas de Gestión de trabajadores Portuarios (Sagep), de las que, por cierto, también tienen la obligación de participar.

El Tribunal Superior de Justicia de la Unión Europea emitió el 11 de diciembre de 2014 una resolución que obliga a liberalizar el sector para garantizar la competencia. Esto obliga a España a modificar su legislación portuaria en la parte de regulación de la prestación del servicio de manipulación de mercancías de los puertos nacionales, para que las empresas estibadoras puedan contratar libremente a cualquier trabajador europeo, no sólo de las Sagep, algo que no ocurre en la actualidad, y a tener la libertad de participar, o no, en las mismas. Para eso es el Real Decreto Ley rechazado.

Las Sagep ejercen el monopolio, no practican la paridad de sexo (que pregunten en el Puerto de Algeciras), mantienen privilegios, permiten salarios anuales por encima de los 100.000 € (Puerto de Valencia) y tienen el apoyo de la izquierda de este país. Si no lo veo, no lo creo. Está claro que aquí, a algunos, a la izquierda española, a los de la nueva política, lo único que les importa es tumbar al Gobierno y apuntarse un tanto. Patético.

Comparto la petición de los trabajadores que quieren “garantías firmes del mantenimiento de los empleos actuales”, sólo faltaba. La pena es que, a esa petición, le añaden la coletilla “y los derechos” que, si son los que ya he citado, y para el futuro, no puedo estar de acuerdo.

Desde esta situación kafkiana del pasado jueves, debemos pedir a los partidos políticos que trabajen desde la cordura y la sensatez, pensando en el bien de los ciudadanos y de nuestro país España y no desde los intereses partidistas, egos personales o por el mero hecho de fastidiar al de enfrente. Las consecuencias de no hacerlo así las pagamos al final los mismos, todos los ciudadanos.

¿Será que se acerca la primavera y que la sangre se altera? ¡Quién sabe! Lo que sí está claro, es que ha dado comienzo el f-estiba-l.

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