El juicio a 'La Manada' no puede ser sumarísimo

El juicio a los cinco acusados cumple con todas las garantías, al contrario de lo que propugnan grupos de ideología radical que proponen ajusticiamientos públicos. 

Cinco muñecos que simulan a los cinco miembros de La Manada colgados en el puente de San Juan en Pamplona.
Cinco muñecos que simulan a los cinco miembros de La Manada colgados en el puente de San Juan en Pamplona.

Los cinco acusados por la presunta violación de San Fermín fueron detenidos sólo 5 horas después de cometer los hechos. Pasaron en ese momento a disposición judicial y, desde entonces (16 meses), llevan encarcelados y son acusados por la Fiscalía de un delito continuado de agresión sexual

Los cinco asisten estos días en Pamplona a un juicio con todas las garantías procesales. Un juicio en el que, por cierto, el Ayuntamiento de Pamplona y el Gobierno de Navarra han tomado parte como acusaciones populares, en representación de todos los ciudadanos.

El Estado de Derecho ha actuado en este caso con una eficiencia ejemplar, que ya quisiéramos para otros asuntos. Igualmente el tratamiento informativo no ha dejado resquicio para conocer todo lo ocurrido y las dos sesiones del juicio en el que las partes expondrán sus conclusiones y sus peticiones finales serán a puerta abierta.

Sin embargo, los movimientos populares manejados por partidos concretos e ideologías determinadas, claman en las calles exigiendo sangre y el fin de la justicia "patriarcal", todo un insulto para los cientos de personas, muchas de ellas mujeres, que trabajan cada día por aplicar de la mejor manera y con toda su profesionalidad las leyes de las que nos hemos dotado y que todos debemos cumplir.

En los regímenes totalitarios, la oposición ajusticia a los opositores en procedimientos sumarísimos de manera urgente y sin garantías. Esto es lo que propone el grupo que este jueves colgó en Pamplona cinco muñecos ahorcados simulando la muerte de los cinco acusados. Quieren un proceso con antorchas, de ajusticiamiento público en las plazas sin escuchar a los acusados ni atender a las pruebas, testigos ni testimonios. Sólo así se entiende también la concentración celebrada este miércoles que llegó a interrumpir a chillos a las puertas de la Audiencia lo que más nos prestigia como una sociedad civilizada: un juicio justo. 

Desde este periódico hemos desvelado en muchas ocasiones las principales claves del caso. Fuimos el primer medio en publicar la foto de los encausados y les señalamos sin titubear al hacer públicos los mensajes de WhastApp que se intercambiaron tras salir del portal de Paulino Caballero. Pero también desde estas páginas hemos denunciado, y lo seguiremos haciendo, el interés de los grupos radicales de aplicar esa justicia sumarísima que tanto repele y deshumaniza. 

Los miembros de La Manada serán condenados o absueltos por un tribunal compuesto por tres magistrados de prestigio, personas expertas, personas justas. Ellos han atendido a las palabras de la víctima, han reconstruido los hechos con los testigos, han valorado y visto con detalle las pruebas y han interrogado a los acusados.

No cabe duda de que dictarán una sentencia motivada, sin atender a las prácticas arbitrarias que demandan esos grupos radicales.

Y se hará justicia. 

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