El repunte de la violencia radical abertzale

La violencia juvenil en Navarra, que se ha incrementado en el último mes, obedece a motivaciones políticas
 

No resulta ni mucho menos casual el repunte de la violencia callejera por parte de sectores tradicionalmente afines a la izquierda radical abertzale. Tras los gravísimos altercados de 'kale borroka' producidos durante la última huelga estudiantil el pasado 17 de marzo en Pamplona, la semana pasada la Policía Foral tuvo que intervenir en el campus de la UPNA a instancias del rector debido a que una concentración convocada por estudiantes impedía el acceso a los miembros del Consejo de Gobierno a una reunión y, como colofón, este sábado, en el marco de una noche de movilización abertzale, un cajero automático fue calcinado en Burlada.

Ante estos gravísimos incidentes, la respuesta del Gobierno cuatripartito ha sido decepcionante. Así, un alto cargo del Gobierno de Uxue Barkos, el director general de Paz, Convivencia y Derechos Humanos del Gobierno de Navarra, Álvaro Baraibar, minimizó los disturbios de la huelga estudiantil y tildó "reduccionista" considerar que se trata de una violencia de "motivación política".

En Navarra, y lo sabe bien Baraibar, no hay un problema de violencia juvenil. Nunca lo ha habido. Los únicos jóvenes que tradicionalmente han recurrido a la violencia extrema, al lanzamiento de piedras, a la rotura de lunas y mobiliario urbano y a la quema de contenedores y cajeros han sido los cachorros de Batasuna, la cantera de ETA.

Estos incidentes constatan que la 'kale borroka' está latente, que está resurgiendo, por lo que la desde el Gobierno de Navarra deberían tomar buena nota para, en colaboración con los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, atajar policialmente cuanto antes estos brotes violentos.

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