La calle desmiente a Asirón

El cuatripartito ha actuado con sectarismo y autoritarismo, así como de forma ilegal, puesto que varias de sus decisiones han sido anuladas por los jueces.

El alcalde de Pamplona, Joseba Asiron (EH Bildu), compareció ayer en el Ayuntamiento ante los medios para, de forma triunfalista y sin autocrítica alguna, asegurar que la capital navarra con ellos al frente "es ya una ciudad más abierta, amable, acogedora, social y solidaria". Por la tarde, la plaza consistorial se llenó sin embargo en una protesta de las familias afectadas por el cambio al euskera aprobado en las escuelas infantiles y que un juez ha tumbado cautelarmente.

Esta es una muestra de la cruda realidad de Pamplona, en donde el cuatripartito formado por EH Bildu, Aranzadi (Podemos), Izquierda-Ezquerra y Geroa Bai ha actuado con sectarismo y autoritarismo, así como de forma ilegal, puesto que varias de sus decisiones han sido anuladas por los jueces.

Asiron comenzó la legislatura con un fraude de ley como fue la colocación de la ikurriña en el Ayuntamiento en el Chupinazo, prosiguió con la denegación de la Sala de Armas de la Ciudadela para una exposición sobre el terrorismo de ETA y continuó con el cambio de modelo lingüístico en las escuelas infantiles. Estas tres arbitrariedades tuvieron como respuesta sendos varapalos judiciales.

Eso sí, durante este año la ciudad ha sido más amable con los grupos afines a la izquierda abertzale, que ha sido recibidos en loor de multitud en la Casa Consistorial y a quienes se va a dar todo tipo de facilidades en los próximos Sanfermines.

Este equipo de gobierno, por otra parte, ha sido incapaz de resolver el caso de chabolismo junto al Club de Tenis. Ha desoído a los vecinos, ha hecho caso omiso de las denuncias interpuestas ante la Policía Municipal y ha dado cobijo a una flagrante ilegalidad colocando incluso un baño para los residentes en este asentamiento.

Más amable y solidaria sí que fue la agente de la Policía Municipal que, saltándose las directrices internas, rechazó realizar la prueba de alcoholemia a la edil de Bildu Maider Beloki que en Nochevieja atropelló a dos octogenarios. Tan amable y gentil fue la agente que se despidió con dos besos de la concejal tras la grave infracción.

De igual forma, el cuatripartito se ha mostrado muy acogedor y abierto al no destituir a la concejal de Aranzadi Laura Berro que participó en una reunión en la que se adjudicó a la empresa que representa su hermana un contrato por importe de 130.000 euros. Una actuación muy entrañable, muy amable, en resumidas cuentas, muy familiar.

Este es el balance que arroja el equipo de Asiron en su primer año. A esto debía referirse cuando alardeó de que Pamplona "es ya una ciudad más abierta, amable, acogedora, social y solidaria".

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