Baraibar debe irse por decencia

Aunque sólo fuera por dignidad, el director de Paz y Convivencia debería dejar su puesto tras ser vapuleado por las víctimas de ETA.

El director general de Paz y Convivencia del Gobierno foral, Álvaro Baraibar. EFE/Jesús Diges
El director general de Paz y Convivencia del Gobierno foral, Álvaro Baraibar. EFE/Jesús Diges

Uxue Barkos inventó cuando llegó al Gobierno de Navarra una dirección general a la que llamó de "Paz y Convivencia". Con ese nombre, nadie podría poner en duda el "buenismo" de sus intenciones. Sin embargo, el único interés de la presidenta, así como del PNV, su partido, era el de ayudar a los proetarras de Bildu a blanquear y pasar por alto el terrorismo y los asesinatos de ETA. 

Ni Barkos ni el resto de partidos del cuatripartito (Podemos e I-E) se sienten incómodos con sus socios de Bildu, políticos que siguen justificando que estuvo bien eliminar a base de un tiro en la nuca o un coche bomba al adversario. Todo un ejemplo de "paz y convivencia"

Para su plan, Barkos necesitaba a alguien sin escrúpulos capaz de convertir a las víctimas en verdugos y en héroes a los villanos. Para ese puesto se prestó Álvaro Baraibar, un hombre de partido (Geroa Bai) capaz de acudir en Pamplona con cara de pena a una concentración en favor de la Guardia Civil y, a los pocos días, arropar en Alsasua los agresores de los dos guardia civiles y sus parejas. 

De hecho, de eso trata su dirección general: de igualar a víctimas y verdugos, de ningunear a las familias que sufrieron el acoso terrorista de ETA y de minimizar los 40 años de dictadura del terrorismo vasco como si nada hubiera pasado. Tratan de impregnar en la sociedad una amnesia colectiva bajo los términos de "conflicto" y la "violencia venga de donde venga". 

Las familias de las víctimas de ETA se han cansado de sus engaños, de sus mentiras y de que Baraibar las utilice para sus sus intereses políticos y partidistas, al servicio de Bildu y del resto del cuatripartito de Uxue Barkos, empeñados en justificar a toda costa las balas y las bombas de ETA. De eso pende un gobierno, del barniz que tape los 42 asesinatos cometidos en Navarra. 

Si al director de Paz y Convivencia le quedara algo de dignidad o decencia dejaría su puesto al haber sido incapacitado por quienes deberían validar su comportamiento y trabajo, los familiares de las víctimas del terror. 

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