Un atropello grave con aroma a trato de favor

Las explicaciones de Bildu, que alega que la sanción administrativa puede ser grave pero el accidente tener consecuencias leves, son un ejercicio de funambulismo

El caso de la edil Maider Beloki (Bildu), que atropelló a dos octogenarios en Nochevieja, continúa arrojando más sombras que luces, más sospechas que certezas, a la vista de las informaciones aportadas por este periódico. A la edil no le practicaron la pertinente prueba de alcoholemia a pesar de que en el boletín de la denuncia desvelado por este medio se califica como "grave" la infracción de la conducta de tráfico de Beloki, así como su exclusiva responsabilidad en el atropello por haber circulado marcha atrás sin prestar la atención necesaria

En las primeras explicaciones públicas por parte de los responsables municipales resultaron grotescas las insinuaciones de que el accidente se había producido por culpa de las víctimas. Aritz Romeo, concejal de Seguridad Ciudadana de Bildu, se esforzó en tildar varias veces de leve el atropello.

Romeo tuvo que comparecer este lunes a petición de UPN, ya que el portavoz regionalista, Enrique Maya, volvió a pedir más información al insistir en que tanto el accidente como las lesiones fueron graves, lo que obligaba a la agente de la Policía Municipal a practicar la alcoholemia a la edil Beloki.

Las explicaciones de Romeo, que alegó que la sanción administrativa puede ser grave, pero el accidente tener consecuencias leves, sonó a un ejercicio de funambulismo dialéctico huero. En el fondo de la cuestión radica el hecho de que las explicaciones no logran ahuyentar la sensación de trato de favor. 

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