Un asesinato por violencia machista sin apoyo institucional

El silencio de las instituciones y organizaciones ante el crimen de Burlada constituye un agravio comparativo respecto a los últimos asesinatos por violencia machista en Navarra, y más concretamente en la propia localidad.

Exterior del bar La Nogalera, en Burlada, tras el apuñalamiento de un hombre que finalmente perdió la vida. PABLO LASAOSA
Exterior del bar La Nogalera, en Burlada, tras el apuñalamiento de un hombre que finalmente perdió la vida. PABLO LASAOSA

George Coconasu, el hombre de 37 años de nacionalidad rumana asesinado el 31 de octubre en Burlada, también es una víctima de la violencia machista. Fue acuchillado presuntamente por el marido de su pareja sentimental porque no soportaba esa relación afectiva, según refleja la juez en el auto de prisión.

Sin embargo, este crimen no ha pasado a engrosar la lista negra de víctimas de la violencia machista, ni ha recibido una sola muestra de apoyo institucional por parte del Ayuntamiento de Burlada, ni del Gobierno de Navarra, ni de ningún tipo de organización o colectivo social.

Este clamoroso silencio institucional constituye un agravio comparativo respecto a los últimos asesinatos perpetrados por violencia machista en Navarra, y más concretamente en la propia localidad de Burlada, que sufrió recientemente el asesinato de su vecina Blanca Esther Marqués.

Lo mismo han callado las asociaciones feministas, que día sí y día también, salen a la calle para poner freno a la violencia de este tipo, con el apoyo de instituciones y sociedad. 

Somos conscientes de que la ley integral contra la violencia de género no contempla desde el punto de vista legal las muertes de los hombres por estos hechos, por lo que el crimen no lo instruirá un juzgado de violencia sobre la mujer sino el juzgado de instrucción que estaba de guardia, y tampoco se pondrá en marcha toda la maquinaría de ayudas públicas a los familiares de la víctima. Así es la ley, avalada por el Tribunal Constitucional, que rechazó el recurso interpuesto por la supuesta desigualdad hacia los hombres.

Entendemos, por supuesto, que haya una mayor sensibilización contra los crímenes de mujeres, no en vano esta lacra intolerable se ha llevado por delante la vida de más de 42 mujeres en lo que va de año en España.

Pero ante un asesinato cometido por los mismos motivos, por un marido en vías de divorcio que no tolera la nueva relación de su mujer y que supuestamente decide acabar con la vida de su novio, consideramos que tanto el Ayuntamiento de Burlada como el Gobierno de Navarra deberían haber condenado públicamente los hechos, tendrían que haber convocado concentraciones de repulsa y solidaridad con la víctima y sus familiares y deberían prestar su apoyo jurídico a los familiares de este asesinado.

Mal vamos si para frenar esta sinrazón violenta comenzamos por legitimar sus actuaciones o callar cobardemente en función del tipo de víctima. 

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