No es que sean ultras, es que tú eres gilipollas

Han dejado escrito los que saben de esto, que el origen de la palabra gilipollas viene de la desesperación del Gobernador de la Hacienda de Castilla Don Baltasar Gil Imón de la Mota.

El alcalde de Pamplona, Joseba Asirón, y otros representantes municipales encabezan la marcha antifascista convocada por más de 70 colectivos. EFE/Villar López
El alcalde de Pamplona, Joseba Asirón, y otros representantes municipales encabezan la marcha antifascista convocada por más de 70 colectivos. EFE/Villar López

Todo derivó por desposar a sus horrendas y estúpidas hijas, a las que llamaban pollas. No deja de ser una curiosa alegoría de la mafia de Uxue enfrentándose a la realidad.

Navarra anda alterada, y por extensión esos pobres diablos nacionalistas de la comunidad vecina que necesitan de la identidad navarra para sentirse individuos completos (qué gran menosprecio a la rica cultura vasca), nuestros representantes se dan de cabezazos y reina el caos en un parlamento infestado de adolescentes que han convertido el ágora en un chiquipark.

Ahora va a ser, que hacer algo que no gusta a la Paloma Pecios -Barkos para los jatorras- o a sus púberes es ultra. Que me como una longaniza, ultra, por no comer chistorra. Que me voy a correr con unas Nike, ultra por no correr con Asics. Que me aseo todos los días, ultra y antiecologista. Yo ya he dejado de luchar por el sofá con mi gata para que no me denuncien por maltrato animal. Cómo me engañó Stuart Mill en su libro “On liberty”. Otro ultra. Qué mamón.

Yo que era tan feliz antes, cuando mis problemas se reducían a tener trabajo, estudiar y los fines de semana buscar suerte en el amor, resulta que ahora me cuentan que he vivido engañado, que lo único que importa es hablar batúa y la guerra de banderas, si acaso, los bisiestos por variar un poco, homenaje a etarras y pegar a guardias civiles. Y sin rechistar mucho, no se vayan a pensar que soy ultra.

Así que por evitarme señalamientos, no voy a decir nada del descarado acoso al que está sometiendo el boletín oficial de Uxue a los tres promotores de la manifestación en defensa de los símbolos históricos de Navarra, como es la bandera. No voy a decir nada del pasado de lucha antifranquista de Ricardo Guelbenzu y Patxi Mendiburu, mientras los que ahora les atacan disfrutaban de la comodidad del régimen. Quién nace lechón, muere gorrino, ya saben.

No voy a decir nada tampoco de la lucha que Maribel ha cargado a sus espaldas para defender a las víctimas de ese bullying -que parece incomoda tanto- de los totalitarios que han utilizado la sangre y la coacción como herramienta para llegar al poder.

No lo voy a hacer porque quiero ahorrarle la tinta a esos panfletos subvencionados me dedicarían unas líneas llamándome ultra o peor aún, que le den a la máquina de las querellas. Que son de gatillo fácil. Bueno, reconozco que esto último me ilusiona levemente, tengo la primera enmarcada en la oficina. Imaginen el plantel, “esta es la de 2015, esta la del 2017…” sería como el libro de los agravios de Thorgrim, por eso de que la mayoría de los agravios de ese libro tienen su origen en los orcos. Perdón, quería decir orkos, que se note que soy tolerante con el batúa. Tontolaris aurrera y esas cosas.

Parece ser que la respuesta del moderno y ahora progresista bando nacional ha sido el llamamiento a sus militantes y militantas para alzarse en contra protesta el 3J y poner carbunclos e ikurriñas en las ventanas, malo sea que alguno le de por mirar la Wikipedia y se pase al bando ultra. Que la libertad de información es peligrosa.

Por supuesto, reconocer que algo ultra si que somos los que vamos a ir a la manifestación. Ultrasimpáticos, ultracariñosos, ultra-alegres… Normal que les fastidie tanto, ¿Dónde van a ir si Mordor deja de existir?

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