Un idioma para gobernarlos a todos

Resulta que con todo el lío de la nueva ley del batúa andamos nerviosos. ¡Qué mal! ¡Qué horror!

La Presidenta del Parlamento de Navarra, Ainhoa Aznárez, habla con la presidenta del Gobierno Foral, Uxue Barkos. PABLO LASAOSA.
La Presidenta del Parlamento de Navarra, Ainhoa Aznárez, habla con la presidenta del Gobierno Foral, Uxue Barkos. PABLO LASAOSA.

¡Maldigo a UPN por faltarle un voto! ¡Guipuchis hasta en Tudela! Pues no. La zonificación era un despropósito, un atentado a la libertad del mismo calibre que los criterios para la elección de colegio público, absolutamente condicionada por los intereses del gobierno. ¡Viva la libertad señores!

Pero también sí, menudo marrón nos piensa dejar de postre la Barkos antes de que la ciudadanía le despida en las próximas elecciones. Una cosa es la libertad de elección y otra la libertad de elegir lo que yo he elegido para ti. Estoy seguro de que Tolkien imaginó un ser como Barkos para crear a Sauron. Lo que le faltaba a Pamplona. Perdón, Mordor.

Personalmente me alegro del fin de la zonificación, principalmente porque todo lo que sea dinamitar el poder gubernamental ultraintervencionista de la cultura europea me parece fetén. Pero también porque creo que la zonificación era algo más que una manera de ordenar Navarra. Era una barrera, una manera de mantener el cáncer nacionalista alejado de la mayoría de la población que ha tenido consecuencias bastante desastrosas.

Podríamos decir que el balance de la zonificación es un suspenso de dimensiones épicas porque el veneno nacionalista se ha propagado sin problemas por los colegios con los mismos gobiernos que vieron en la zonificación la solución a su incapacidad política. Pero ya les aseguro que ese es el menor de los desastres. El mayor de los desastres es la división social creada.

No es malo hablar batúa y muchas personas se sienten así. Un frente hostil contra ellas, del mismo modo que el sentimiento español se tacha de facha. Y esto es así por la manera en la que durante muchos años se ha luchado contra el nacionalismo, dejando a su total disposición un idioma. Que no es cosa banal. Los idiomas son la base de la comunicación y la política es el arte de la comunicación.

Pero no se crean que el cuatripartito va con intención de mejorar las cosas, lo suyo es el revanchismo. Si no quieres taza, taza y media. No le importa destrozar la ya de por si frágil convivencia, lo que tiene en mente es dar carnaza a los suyos. Habladlo todo "por joder" como dijo Aznárez, sea Tudela, Pamplona o Baztán.

Pero retomemos, si como he dicho el fin de la zonificación es genial para mandar ese mensaje de reconciliación “eh colega, lo que es malo es el nacionalismo, no el batúa. Y ahora pide otras cervezas que tantos años discutiendo se nos han quedado calientes.” Pero es horrible el hecho de que la libertad de los padres quede condicionada a la arbitrariedad del gobierno de turno.

Sí, muy bien que los padres tengan una oferta amplia ¿Pero de que sirve eso si no tienen posibilidad de elegirla? Si el gobierno decide que tu hijo tiene que ir al colegio de su barrio y en tu barrio no se da la formación que tú quieres. La faena es gordísima. Otra barrera más, otra zonificación. Y esta más dañina que la anterior, por lo destructiva y silenciosa.

Aquí es donde se ve claro el revanchismo del cuatripartito con la ley del batúa. El jaleo con las escuelas infantiles y el ataque constante a las escuelas concertadas son la prueba evidente de la lucha de este gobierno por cercenar la libertad de las familias a la hora de elegir modelo educativo. Paternalismo franquista de manual ¿Quién lo iba a decir de ellos? Pues un servidor.

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