El PSOE trata de descifrar el enigma Sánchez

El pacto de Ciudadanos y el PP no sirve para investir a Rajoy presidente, pero rompe su tradicional soledad política y parlamentaria.

Ciento setenta escaños no son suficientes pero son muchos en estos tiempos de final del bipartidismo.

Pedro Sánchez se ha atrincherado en el no. Camina, hermético, sin decir a dónde se dirige. Solo él y el pequeño sanedrín que le rodea están en el secreto del enigma: va a persistir en su no a Rajoy y al mismo tiempo asegura que no volverá a haber elecciones. Solo él, como ocurría con los alemanes en la segunda guerra mundial tiene el secreto, la maquina de claves Enigma para resolver esta contradicción.

Las cosas, la próxima semana van a ser así: el presidente en funciones logrará 170 votos, los suyos, los de Ciudadanos y un voto de Coalición Canaria. Falladas las dos votaciones de investidura, se abre el periodo, la cuenta atrás, para unas nuevas elecciones. Durante este tiempo, el Rey volverá a celebrar consultas y puede haber un nuevo encargado de formar gobierno. Del propio Mariano Rajoy o de un candidato alternativo que asegure haber reunido o poder reunir apoyos razonablemente suficientes.

Presumiblemente, hasta después de las elecciones vascas y gallegas no habrá más movimientos significativos.

La pregunta que está sin descifrar el enigma de Pedro Sánchez es en qué va a consistir su discurso a partir de que Mariano Rajoy pierda, la semana que viene, la segunda votación. Va a atrincherarse en un silencio sin alternativas. Va a anunciar el intento de negociar una mayoría alternativa.

Repasemos los números.

El PSOE tiene 85 escaños y Podemos y sus aliados, 71, lo que da una suma de 156 escaños. Muy lejos de los 176 necesarios. Hagamos cávalas. Si se suman los cinco del PNV tendrían 161. Habría que añadir, como hipótesis, aunque el Comité Federal del PSOE vetó un pacto con partidos independentistas, los 8 escaños de la antigua Convergencia Democrática de Cataluña. Ya estaríamos en 169 escaños. Sigamos sumando para componer lo que Alfredo Pérez Rubalcaba definió como "gobierno Frankenstein".

Sumando los nueve diputados de ERC tendrían 178 votos. Matemáticamente posible, políticamente, un gobierno implacable que junta partidos socialdemócrata, de izquierda radical, nacionalista, independentista conservador e independentista de izquierdas. ¿Se puede gobernar España con esa mezcla?

Es posible que si el Comité Federal del PSOE no lo impide, Pedro Sánchez lo intente o aparente que lo intenta para ganar tiempo. Pero es casi metafísicamente imposible esa fórmula.

Para evitar elecciones, solo quedaría que el PSOE, en una investidura posterior al 25 de septiembre, se abstuviera y permitiera formar el gobierno que ahora no es posible.

No tenemos pistas de las verdaderas intenciones de Pedro Sánchez, no tenemos las claves para descifrar el enigma de sus intenciones. Por lo tanto, solo queda esperar para ver si el líder socialista aguanta las presiones internas y externas que le van a caer encima o si a lo mejor ya tiene la decisión de lo que el PSOE va a hacer en el último minuto de este partido.

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