A propósito del populismo de Donald Trump

Hay muchas definiciones de Populismo. La más elemental es la que le atribuye la condición de dar soluciones simples a problemas complejos.

Su caldo de cultivo es el descontento social y la ensoñación de ser grandes. El eje izquierda/derecha es elástico. Movimientos populistas de los dos signos tienen elementos en común, como la pretensión de representar en exclusividad al pueblo, a la gente, despreciando a lo que consideran la élite o la casta.

Requieren un líder o caudillo, representación hegemónica del pueblo y autoritarismo en la forma de ejercer el poder.

Es curioso que un multimillonario se atreva a decir que va a devolver el poder, secuestrado por las elites, al pueblo. Su gobierno está formado por tecnócratas, militares de línea dura, ejecutivos de grandes compañías y técnicos que quieren quitar ayudas sociales, medicina y enseñanza pública para llevar a cabo privatizaciones de servicios.

Quien quiere devolver el poder al pueblo, lo primero que ha hecho ha sido empezar a desmontar el sistema público de salud y quitar las exenciones fiscales a las hipotecas.

¿Por qué le creen aquellos a los que va a perjudicar?

Los populismos no son racionales. Predican lo que la gente quiere oír sin tener en cuenta las consecuencias de esos postulados.

"América primero", suena bien. También que el trabajo sea exclusivamente para los americanos. Y que se ponga límite a la fabricación en el exterior y a las importaciones.

¿Es posible volver a esas formas de autarquía desde el desarrollo que ha conseguido la globalización? ¿No tienen efectos secundarios contraproducentes para los americanos esas políticas?

El populismo vende ensoñación. ¿Cuanta gente no quiere que se rectifiquen los efectos negativos de la globalización? Naturalmente no se puede hacer por imposición y hegemonía porque el mundo ya no es hegemónico.

Va a ser apasionante ver cómo reacciona la parte de la sociedad americana que ha apostado por Trump cuando compruebe que muchas de sus promesas son imposibles de cumplir.

El mayor factor de riesgo de Trump es su falta de experiencia política, su carácter impulsivo y autoritario y la facilidad con la que cae en la tentación de utilizar Twitter para sus desahogos.

El estreno del ejercicio del poder puede romper muchos platos. Va a ser apasionante el seguimiento de sus primeros meses de gobierno.

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