Opinión: Javier Ancín

Cervantes, la gran fábrica de nacionalistas vascos

La figura de Miguel de Cervantes sobre una ikurriña

Bueno, pues ya está aquí, a la bandera del peneuve (micromachismo) ya le han abierto la puerta para que sea colocada y colocado, enchufada y enchufado, en todos y todas los balcones y balconas de los ayuntamientos y ayuntamientas de Navarra/varro (me pagan por palabras y por palabros, es lo que hay amados lectores y amadas lectoras).

Un osasunista en Madrid

El escudo de Osasuna, siempre presente

El otro día pasé por allí, pero ya no estaba. Sabía que lo habían cerrado hace años pero me apetecía recordar las caminatas que me pegaba desde la plaza de Olavide, donde vivía, hasta aquella zona más noble para refugiarme en su barra.

Pamplona a veces también merece la pena

Un joven graba con su teléfono móvil un concierto de música en una discoteca ARCHIVO

Hacía tiempo que no practicaba el género noctámbulo en esta ciudad y como llevo una temporada entregado a los viejos ritos de juventud, me he metido en ella sin pestañear.

Mi visita al Parlamento de Navarra

Pleno del Parlamento de Navarra. Uxue Barkos y Maiorga Ramirez (2). IÑIGO ALZUGARAY

Más que pensar en el flequillo de Maiorga, mi cabeza se va a las dos nuevas canciones que escuché ayer de Los Planetas.

El alcalde de Irroña

GRA112. PAMPLONA, 01/12/2016.- El alcalde de Pamplona, Joseba Asiron, durante la rueda de prensa que ha ofrecido hoy para presentar el proyecto de presupuestos del consistorio para 2017. EFE/Jesus Diges

Ay, la megalomanía, qué mala es, te deforma aún más los rasgos y hace que te conviertas en un grotesco Caravinagre de carne y hueso mientras tú te ves como un Apolo etéreo.

La gran belleza

La gran belleza

Me despierto entre sudores, mirando al techo. Febril. Desanimado, cansado, hecho un asco. Me despierto más que febril, con mucha fiebre en realidad.

Logroño le da mil vueltas a Pamplona

Puente de hierro de Logroño

La primera semana de enero me he visto como 35 conciertos de música en directo. La segunda me he leído que recuerde tres libros. El año empieza fuerte.

Feliz año o yo qué sé

Tarros y utensilios en una cocina

Refugiarse en la cocina, al lado del transistor, escuchando algún programa de radio donde cuentan historias es el mejor antidepresivo que conozco.

Me gusta el rey negro pintado de betún en Pamplona

El rey Baltasar en la Cabalgata de Pamplona

Hacerse mayor es ir pasando de casi todo lo que te gustaba, como la última película de La Guerra de las Galaxias, por ejemplo, yo, un loco de la saga, de la verdadera, de los episodios IV-V-VI. Yo que fui Han Solo de pequeño me he ido desenganchando, decepcionado al ver en qué adefesio han convertido mi universo infantil. 

Iván Ferreiro y Coque Malla, discos del año

Si quitamos los dos discos que son obra directa de Dios, los últimos de Cohen y Bowie, los que más me han gustado entre los mortales, sin hacer mucha memoria, que con estas cosas de los preferidos es mejor decir este y el otro, a bocajarro, pimpán, han sido el de Coque Malla, "El último hombre en la tierra" y el de Iván Ferreiro, "Casa".

Los vasos de los bares de Pamplona

Como ya es casi Navidad, voy a hacer un esfuerzo y buscar algo en lo que Pamplona haya mejorado. Algo tiene que haber, piensa Ancín, joder... piensa. Sé positivo con la ciudad que te vio nacer y que tanto detestas.

La hora de despertarnos juntos

Como en Pamplona la vida cultural no existe y todo es ruido y malas caras, me he venido a Logroño, ciudad infinitamente más viva que la vuestra, que no la mía, a la presentación de la nueva novela del escritor vasco Kirmen Uribe. 

El PAI me la trae al pairo

A veces, qué cosas, nuestra opinión coincide con la de los mandamases pero por motivos completamente opuestos a los de ellos. Que quiten el PAI ya.

Pamplona - Nueva York

Sentado en la terraza del Windsor al sol, como en un balneario, me pega el calor en el lado izquierdo de la cara y me tranquiliza mi ansiedad. Hoy es día 6 de diciembre, día de la Constitución y la plaza del Castillo está repleta de gente.

Café Lisboa

Ayer me tomé un café en el el café Lisboa. Me senté en la barra y el camarero me vio jodido y en vez de un corazón en la taza me dibujó una castaña. Por el otoño y tal, me dijo, te pega más con esa cara mustia, me soltó el jodido imbécil.