El pedrismo, aislado

Qué buenos vasallos si tuvieran buen señor. Pero el señor no está a la altura de sus seguidores, cuyo sentido de la lealtad es digno de mejor causa. La causa del socialismo, sin ir más lejos.

Sin embargo, se conforman con defender la causa personal de Pedro Sánchez. Como si no hubiera futuro sin él en la ya larga marcha del PSOE. Craso error.

Algunos incluso formulan en público la deslegitimadora amenaza de romper el carnet si no levanta el vuelo la ya obsoleta causa del "no es no". Como si el grado de adhesión a unas ideas dependiese de llevar o no llevar un carnet en el bolsillo.

Al menos en política siempre será más lógico, y más eficiente en la tarea de mejorar las condiciones de vida de las capas sociales más desprotegidas, alinearse con una idea que alinearse con una persona.

Así que, parafraseando a Felipe González (mayo, 1979), cuando recomendaba "ser socialista antes que marxista", que al fin y al cabo era una pugna entre dos ideas, en esta ocasión deberíamos decir que hay que ser socialista antes de pedrista. Y no parece que sea la línea de los cargos "intermedios" ("los más próximos a la militancia", explican) que se reunieron el otro día en Madrid para alzar la bandera del pedrismo como alternativa para superar la crisis interna del PSOE tras la dimisión de Pedro Sánchez, que no quiso, no pudo o no supo sobreponerse al mobbing de los barones y otras fuerzas vivas del partido.

Esas fuerzas vivas no se han visto reforzadas con la incorporación de barones ex pedristas como Idoia Mendia (País Vasco), César Luena (Rioja), Miquel Iceta (Cataluña) o Francina Armengol (Baleares). No quieren apostar a caballo perdedor. Así acentúan el aislamiento político de Sánchez. Por sentido común, se apuntan a los planes pacificadores y de reconstrucción pilotados por Javier Fernández al frente de la comisión gestora.

La potencia orgánica e institucional de la gestora no deja la menor posibilidad de éxito a la sindicación formulada por la enemiga asturiana de Javier Fernández (la diputada Adriana Lastra), el enemigo andaluz de Susana Díaz (Francisco Toscano, alcalde de Dos Hermanas) y el enemigo valenciano de Ximo Puig (José Luís Ávalos, líder provincial del PSOE de Valencia). Son las cabezas visibles del movimiento "a favor de la presentación de Pedro Sánchez como candidato a la secretaría general del PSOE", según reza el manifiesto que hicieron público después de la mencionada reunión del martes 27 en Madrid, en ausencia del propio Pedro Sánchez, que guarda silencio mientras sigue braceando en un mar de dudas sobre el camino a seguir de cara al congreso nacional del partido, que se celebrará seguramente los días 16-17-18 de junio.

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