La verdad de Colina, Carmona y el Bandolero nos señaló con el dedo

Entre flamenco y jazz, entre norte y sur o entre Ravel y la guitarra de Josemi Carmona, su verdad nos señaló con el dedo y gritó nuestro nombre.

Jazzfermín en la Plaza Compañía con el trío Carmona, Javier Colina y Bandolero. DANIEL FERNÁNDEZ (7)
Jazzfermín en la Plaza Compañía con el trío Carmona, Javier Colina y Bandolero. DANIEL FERNÁNDEZ (7)

FICHA

12 de julio a las 23:45 horas en la plaza Compañía. Ciclo Jazzfermín 2017.

Javier Colina, José Miguel Carmona y el Bandolero.

Repertorio de su proyecto “De cerca”: flamenco, boleros, tangos y standards de jazz.

LA VERDAD QUE NOS SEÑALÓ CON EL DEDO

Bill Evans, uno de los pianistas de jazz más revolucionarios del siglo XX, creía que cada persona posee lo que él mismo bautizó como “una mente musical universal”. Cualquier melodía honesta interpelaría directamente a esta mente universal, tomándola por las solapas y obligándola a conversar. Anoche, la verdad de Colina, Carmona y el Bandolero nos señaló con el dedo y gritó nuestro nombre.

Música y diálogo: entre flamenco y jazz, entre norte y sur o entre Ravel y la guitarra de Josemi Carmona. Solo sobre el escenario y en uno de los momentos más emotivos del concierto, el músico flamenco interpretó una Granaína. Sonido dulcísimo, trémolos que recordaban al último de Agustín Barrios y, de pronto, una melodía extraída de la Pavana para una infanta difunta, de Maurice Ravel.

Un guiño al impresionismo francés en los acordes térreos y honestos de Carmona, sobre lo que éste dijo tras el concierto: “Para mí, el valor de la música es universal. Todas las melodías caben en el jazz y en el flamenco, ése es mi cuelgue. Me encantaría hacer un disco de versiones sobre Fauré, Debussy, Ravel o Bach. Todo está conectado”.

En otra de sus obras teóricas, Bill Evans afirmaba: “El jazz no es sólo una sonoridad o un estilo. Es una forma de entender la música, un proceso de creatividad instantánea. Así, cuando Bach improvisaba sus fugas a doce voces estaba haciendo, en esencia, jazz”. Sobre el escenario de la plaza Compañía, el Bandolero tocó la batería con las palmas de las manos. Su sonido era orgánico y el cajón flamenco, hondo y dulce. Dominio sobre los ritmos andaluces, árabes y complejos. Pero en You And The Night And The Music, tomó las baquetas y los combinó de manera natural con el swing clásico en los platillos.

Poco cabe añadir sobre el contrabajo de Javier Colina. Fue infalible, omnipresente y, pese a lo divino de estos adjetivos (y del renombre del músico), de carne y hueso. Un sonido gutural y unos solos frescos, bellísimos. Acompañando fue rotundo y los tres sonreían sobre el escenario. Se miraban. Hablaron de bulerías y de swing con una química brillante. Nos hablaron a nosotros. Y su verdad nos señaló con el dedo

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