Pablo Sabalza es escritor.

Micro viajes

Vayas a donde vayas, ve con todo tu corazón

Un café en la playa
Un café en la playa

Me considero un ferviente seguidor de nuestro paisano, natural de Pamplona, Antonio Gárate Oronoz, presentador de La hora cultural, espacio integrado en el programa La tarde en 24 horas del Canal 24 horas de Televisión Española.

El pasado martes entrevistó al escritor irlandés, Ian Gibson, con motivo de la publicación de su nuevo libro titulado ‘Aventuras Ibéricas’.

El biógrafo de Federico García Lorca señaló en la entrevista una forma diferente de viajar. Lo llamó, micro viajes.

Yo creo que a todo el mundo le gusta viajar.

Desplazarse a distintos y diversos lugares para degustar sabrosas gastronomías, conocer atractivas culturas, escuchar y/o hablar otros idiomas y luego, eso sí, colgarlo en las redes sociales para que todos nos muramos de envidia o, por lo menos, yo.

Hay personas que están muy pendientes de las ofertas que van saliendo en internet para cogerlas ‘al vuelo’ o aquellos que viajan, aprovechando amistades residentes en otros lugares, para hospedarse durante unos días en sus casas y así les salga el pack más económico. Hay otros que trabajan todo el año para ‘pegarse’ su gran viaje, algunos que viven o, incluso, malviven para viajar e incluso aquellas personas a las que les motiva más los viajes culturales o rurales o de compras o de playa o el famoso: ‘A mí que me lo hagan todo’ .

El abanico es amplio y muy variado.

Japón, Islandia, Pamplona, Tanzania, París, Argentina, Cancún, Estambul, Nancy,

Le Havre, Las Palmas de Gran Canaria…Viajar, viajar, viajar…

Sorprenderte con la furia de la naturaleza en Indonesia, la extrema pobreza de Bangladesh y Etiopía,  las cumbres himalayas del Nepal, las creencias budistas de Myanmar y Sikkim, las llanuras de las estepas de Kazakhstán y Kyrgisztán, las huellas de las caravanas en la ruta de la seda o la espiritualidad hindú de las ferias de Pushkar y Garwhal en la India.

Ya lo dijo Cervantes: ‘El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho’.

Pero, ¿y los micro viajes?

Son, como el mismo nombre indica, pequeños viajes diarios que a mí, personalmente, me saben a París.

Una de mis deliciosas aventuras diarias es cuando salgo de casa y voy andando al trabajo con mi mp3. Hay quien me ha dicho que enchufar la radio en el coche a primera hora del día rumbo a la oficina le da la vida.

También un fin de semana haciendo senderismo o salir con amigos a los que no veo hace siglos. Comer por primera vez en un nuevo restaurante que han abierto y/o repetir con tu pareja en el que tanto os gusta. Eso sí que es un viaje. Micro, pero viaje.

Visitar una juguetería con tu hijo o acompañar a tu madre al mercado o ir con tu nieto al fútbol o con tu chica a comprar zapatos (bueno, este último, igual no es tan micro).

Yo no he encontrado mejores vistas en ningún hotel que no sea el del balcón azul de tus ojos; ni cambio conversación con ‘mi gente’ por ningún viaje a Cancún; ni recuerdo viaje más infinito que el que tuve en tus labios.

George Sand dijo: “Mis viajes más bellos, los más dulces, los he hecho al calor del hogar, con los pies en la ceniza caliente y los codos reposando en los brazos desgastados del sillón de mi abuela”.

Un micro viaje puede ser un buen libro, ir a correr después o antes del trabajo, volver a casa de mis abuelos o de mis padres y estar un día entero husmeando en mis recuerdos, dedicar un día a la pesca, a una cata de vinos, a una degustación de chocolate, a verte dormir.

Y dime, ¿qué micro viaje tienes previsto para hoy?

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