Pablo Sabalza es escritor.

El árbol, Papá Noel, la tarjeta navideña y la foto en la playa

Desde hace muchos años paso las navidades en Las Palmas de Gran Canaria

Recuerdo las primeras fiestas con cierta melancolía, ya que nunca había pasado la Nochebuena fuera de mi hogar. Fueron unas navidades diferentes en todos los sentidos.

El frío de Pamplona en estas fechas se convertía en tardes de playa y de terrazas.

Nunca falto a mi cita el 1 de enero con mis familiares y amigos a los que con profundo cariño y amor les remito una foto del termómetro de la playa de Las Canteras con sus 25 grados.

¡Si es que soy un bendito..!

Pero yo no soy el único que pasa las Navidades fuera de casa. De hecho, los primeros ausentes de su hogar en tan puntuales fechas (origen de las navidades) los encontramos en el año 337 bajo el imperio de Constantino y, en concreto, en las fechas que comprendían del 17 al 24 de diciembre con motivo de la adoración del dios sol.

Aunque fue, oficialmente, reconocido el día de navidad (nativitate= nacimiento de la vida) el 25 de diciembre por influencia de san Juan Crisóstomo  y de san Gregorio Nacianeno.

Por aquel entonces compartía piso con media ONU, puesto que nos dábamos cita en aquella casa personas de distintos países.

El día que más disfrutábamos era en el que montábamos el árbol de navidad. Los primeros los recuerdo artificiales…

En el año 1605 en Alemania se ‘plantó’ el primer árbol de navidad aunque tendríamos que esperar hasta 1829 cuando el príncipe Alberto de Inglaterra ordenase decorar el árbol del castillo de Windsor. A partir de esa fecha en todas las casas se instauró esta tradición.

Para los que no lo sepan, la decoración en el árbol tiene una interpretación y así, las estrellas son protectoras y dan felicidad; las campanas purifican y es júbilo de la navidad; las velas iluminan y fecundan esperanza y las bolas…bueno, las bolas, según el color. Azules, arrepentimiento. Plateadas, agradecimiento. Doradas, alabanza. Rojas, petición o deseo.

 Si creen en esta simbología les recomiendo un popurrí de todas.

Indagando en este sentido hallé dónde se encuentra el árbol más caro del mundo. Los adornos están valorados en 11 millones de dólares. Eso sí, olvídense de las bolas, las campanas y las estrellas. El arbolito se decora con zafiros, relojes, pulseras y diamantes. Aquellos que quieran apreciarlo  pueden cogerse un vuelo y desplazarse a Abu Dhabi.

¡Qué necesidad..!

La mañana del 25 de diciembre recuerdo a mis compañeros entrando en mi habitación anunciándome que Papa Noel había llegado a casa.

Eran momentos mágicos creados por gente mágica.

¡Infancia mía! ¡Paraíso del que jamás quisiera ser expulsado!

Santa Claus en unos lugares y Papa Noel en otros, está inspirado en un obispo llamado Nicolás que vivió en el s. IV en Turquía. Cuenta la leyenda que había tres jóvenes hermanas que deseaban casarse pero carecían de recursos para acometer la ceremonia. Nuestro amigo Nicolás, al parecer, entró por la ventana e introdujo unas monedas en los calcetines que las jóvenes habían dejado secándose junto a la hoguera. Dicen que no fue la primera ni la última vez  que nuestro primer Santa Claus o Papa Noel tuvo este gesto.

 Aquellos que quieran ir a saludarlo y llevarle, en esta ocasión, un obsequio lo encontrarán en la Iglesia San Nicolá de Bari (Italia).

¿Saben que Papa Noel debería visitar 822 casas por segundo a una velocidad de 650 km/s para entregar todos los regalos la noche del 24 de diciembre? ¡Y encima lo consigue...!

Y, ¿qué me dicen de las tarjetas de navidad? Esos deseos de felicidad que remitimos a nuestros familiares, amigos y allegados en estas fechas.  Todo nació en el año 1843 de mano de Henry Cole que, con este propósito, solicitó a un buen amigo que le hiciese un grabado de temática navideña para luego llevarlo a una imprenta y difundir las primeras tarjetas de navidad.

Este año volveré a pasar las navidades en las Islas Canarias.

En mi memoria estará el encuentro con amigos, la maravillosa cena familiar y el eterno recuerdo de los que nos faltan.

...y al día siguiente, no se inquieten, mandaré foto desde la playa.

Las tradiciones no se pueden perder.

¡Feliz Navidad a tod@ los lector@s de Navarra.com!

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