Periodista y máster en Edición de Libros. Con un cuaderno de notas y unos buenos zapatos, siguiendo el consejo de Chéjov. La banda sonora la pone Calamaro.

¿Se puede estar enamorado de dos personas a la vez?

En "Felicidad familiar", Laurie Colwin relata la infidelidad de una mujer casada y con dos hijos que, en apariencia, tiene una 'vida perfecta'.

Tres corazones, amor.
Tres corazones, amor.

Las expectativas versus la realidad. Este es el espejo frente al que nos pone Laurie Colwin (Nueva York, 1944-1992) en su novela Felicidad familiar, publicada recientemente en España por Libros del Asteroide. La novela, contada por un narrador omnisciente, relata la historia de Polly, una treintañera casada y con dos hijos que vive en Nueva York y trabaja en un departamento de Educación.

La protagonista forma parte del clan de los Solo-Miller, una familia judía adinerada, que la ha educado para ser la esposa y madre 'perfecta': responsable, cariñosa y, sobre todo, siempre atenta y presta a los deseos ajenos. En apariencia, Polly tiene todo lo que podría desear: una familia amorosa, un matrimonio sólido y una carrera profesional brillante. Sin embargo, no es feliz. "Nunca había encontrado razones para sentirse irritada por nada y esa represión le pasaba factura ahora".

Su familia, padres y hermanos, con unos variopintos perfiles - desde la clasista matriarca Wendy al alocado e inmaduro Henry El joven -, son agotadores. Las reuniones frecuentes  para comer o cenar, en las que todo debe estar cuidado al detalle, no son sino un reflejo de esa vida en común para Polly: altas expectativas respecto a ella - una gran mochila de obligaciones- y nunca nadie preguntándole por su vida.

Realmente, y quizá muchos lectores coincidan con quien escribe esta reseña, los Sollo-Miller, en especial Wendy, resultan odiosos y divertidos. Sin embargo, queremos saber de ellos y de aquellos planes que se salen del tiesto, que tan bien describe y narra Colwin.

RELACIÓN CLANDESTINA

Y en este panorama aparece Lincoln, un pintor bohemio, 'adicto' a la soledad pero también al amor. Polly y él se enamoran y comienzan una relación clandestina que cambia por completo las coordenadas vitales de la mujer.

La joven vive entonces las experiencias propias de una infidelidad, las dudas que la acompañan, los momentos de placer y los de dolor. Polly está enamorada de Lincoln, pero también quiere a su marido, siempre ocupado en su trabajo, a quien siente que tiene casi que mendigar los afectos. ¿Los ama a los dos? 

Es interesante ver cómo las expectativas que puso para su vida, o quizá que otros pusieron, no acaban de encajar y los caminos que halla para encontrar un cierto oxígeno. Estamos ante una historia sobre el amor, el enamoramiento y la soledad, claro, pero también sobre los lazos familiares y esa zona de confort que no resulta tan confortable. "La infelicidad no es lo peor que hay en el mundo. No dura eternamente y por lo general nos enseña algo de nosotros mismos", dice Lincoln. 

Colwin no juzga a sus personajes, los deja actuar, que sorprendan (a sí mismos, a los demás), para dotar de giros a la trama, vueltas que, junto con un estilo clásico de narrar, encajan muy bien con la historia.

Felicidad familiar - publicada por primera vez en 1982- es la segunda novela que Libros del Asteroide rescata de esta autora, después de Tantos días felices, en 2015. Considerada por algunos una Jane Austen de la clase media-alta neoyorquina, Colwin escribió otras tres novelas y cinco libros de relatos. Falleció con tan solo 48 años, en la plenitud de su carrera literaria, a causa de un infarto.

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