Periodista y máster en Edición de Libros. Con un cuaderno de notas y unos buenos zapatos, siguiendo el consejo de Chéjov. La banda sonora la pone Calamaro.

Amor nº 1

Charles Simmons narra en 'Agua salada' una delicada historia sobre el primer amor, los cambios en la adolescencia y el egoísmo.

La cubierta de un velero.
La cubierta de un velero.

"En el verano de 1963 yo me enamoré y mi padre se ahogó". Este es magistral comienzo de Agua salada, novela del estadounidense Charles Simmons (Nueva York, 1924-2017) inspirada en el clásico Primer amor de Turguénev. La fuerza que imprime este inicio torrencial se mantiene a lo largo del libro, una joya breve y delicada publicada por Errata Naturae. En él el autor habla del descubrimiento del amor, el paso de la adolescencia al mundo de los adultos, el egoísmo y la admiración.

Su protagonista y narrador es Michael, un joven quinceañero que pasa las vacaciones en Bone Point, una isla muy próxima a la ciudad adonde acude con sus padres. Allí la familia tiene una casa de verano y un velero, y disfrutan saliendo a navegar y a pescar.

Junto a esta vivienda poseen otra, la casa de invitados, que el verano en el que se desarrolla la historia han alquilado a la familia Mertz, formada por una mujer divorciada y su hija, Zina, cinco años mayor que el protagonista y de la que se enamora sin remedio.

EQUILIBRIO

Simmons relata con un estilo directo, realista y delicado la historia de este primer amor, que no por ser el inicio, o precisamente por eso, tiene nada de idílico. Momentos de felicidad fugaz se unen al desconcierto y a los celos, contados de forma tan sencilla como prodigiosa. 

Sus descripciones, muy detallistas, sitúan perfectamente al lector en los escenarios donde se desarrolla la trama y mantienen un equilibrio excelente con los diálogos, uno de los puntos más destacados de la novela. Son ágiles, frescos y, al mismo tiempo, reflexivos, remarcando la profundidad de los personajes que están en escena. 

" - Esa chica está enamorada de ti - repuso, también en un susurro.

- Yo no estoy enamorado de ella.

- Tienes una responsabilidad hacia la persona que te quiere. 

No supe qué responder a eso, pero si le decía a Zina que la quería, ¿sentiría ella algún tipo de responsabilidad hacia mí?"

Pero Agua salada no solo cuenta una historia de amor, es también el relato del paso del tiempo, de los agujeros del matrimonio, del poder de los celos, los engaños y el egoísmo. Es, además, una historia sobre la admiración, la que siente un hijo por su padre, la que despierta el enamoramiento.

Hay dolor en los silencios y personajes que hablan a través de ellos, como la madre del protagonista, y esa es una de las grandes cualidades de Simmons como narrador, su precisión. 

La novela crece conforme avanza y la segunda mitad, captura definitivamente al lector, con un final soberbio, muy medido, que cierra con broche de oro una novela breve y deslumbrante.

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