El Govern a la trena

Proponemos un hecho histórico para que el lector adivine si se trata, o no, de una falsedad.

El Govern tras las rejas carcelarias. En el centro Companys, a su derecha, Esteve, consejero de Hacienda; y a su izquierda Comorera, consejero de Economía y Agricultura.
El Govern tras las rejas carcelarias. En el centro Companys, a su derecha, Esteve, consejero de Hacienda; y a su izquierda Comorera, consejero de Economía y Agricultura.

Verdadero o falso:

En octubre de 1934, el president de la Generalitat, Companys, proclamó la independencia unilateral. Sofocado el movimiento, el Govern acabó en la cárcel.

 

En noviembre de 1933, la derecha con la CEDA ganó legítimamente las elecciones generales; pero declinó la formación de gobierno, dando apoyo parlamentario a Lerroux para que los radicales gobernasen. En el verano de 1934, cuando ya se habían sucedido varios gobiernos de radicales, la CEDA provocó una crisis gubernamental reclamando formar parte del gobierno. El 4 de octubre de 1934, Lerroux anunció la formación de su cuarto gabinete con la incorporación de tres cedistas.

Aquel día “El socialista”, rotativo del PSOE, como un matón de barrio declaraba: «Transigir con la C.E.DA. en el poder es conformarse buenamente con una restauración borbónica. Es admitirla como inevitable. ¿Se avienen a eso los republicanos? Nosotros, no. Seguimos siendo intransigentes en alto grado. La C.E.D.A. es el desafío a la República y a las clases trabajadoras. Y nadie puede jactarse hasta ahora de habernos desafiado con impunidad sin que le ofreciéremos, inmediata y eficaz, nuestra respuesta…»

La entrada de la CEDA en el gobierno sirvió de excusa al PSOE y a la UGT para declarar una huelga general revolucionaria en toda España. En realidad los socialistas hacía meses que ya habían cruzado el rubicón y venían trabajando en el movimiento revolucionario; en Asturias se manifestó con una violencia incontrolada que evolucionó en un conflicto armado.

La Generalitat se sumó a la revolución resentida por la sentencia del Tribunal de Garantías Constitucionales de inconstitucionalidad de la Ley de Cultivos y por la lentitud en la transferencia de competencias.

El 6 la huelga en Cataluña era total, el consejero de Gobernación de la Generalitat, Dencás –radical independentista-, jefe de la insurrección militar, en una alocución por radio avisó: «esta tarde será tomada militarmente la ciudad por el Somatén Republicano de Cataluña» Dencás repartió armas entre los escamots (milicias de Cataluña) y los miembros del Somatén que comenzaron a circular por las calles con la carabina al hombro.

A las 8 de la tarde, desde el balcón central de la Generalitat, Companys acompañado de su Consejo ejecutivo, se dirige al pueblo –retransmitido por radio-: «En esta hora solemne del pueblo y del Parlamento, el Gobierno que presido asume todas las facultades del poder en Cataluña, y proclama el Estat Catalá» Repite matizando: «proclama el Estat Catalá de la República Federal Española, y al restablecer y fortificar la relación con los dirigentes de la protesta contra el fascismo, los invita a establecer en Cataluña el Gobierno provisional de la República… en el común anhelo de edificar una República Federal libre y magnífica.»

Posteriormente Companys habló con Batet, capitán general, para pedirle que se pusiese a sus órdenes; éste le pidió la orden por escrito y una hora para pensar, que aprovechó para consultar con Lerroux y declarar el estado de guerra. Una hora más tarde el Ejército ya estaba en la calle de Barcelona y empezaron a sonar las ametralladoras.

Lerroux, según cuenta en “La pequeña historia”: «…me trasladé sin perder momento al domicilio particular de don Niceto –el presidente de la República- le presenté a la firma los Decretos proclamando el estado de alarma en toda España y el de suspensión de garantías a que se refiere el artículo 42 de la Constitución, en Asturias y en Cataluña. El Presidente los leyó y me dijo: "Bueno, don Alejandro, si usted lo cree necesario, ahí va. En usted pongo toda mi confianza”…»

El jefe del Gobierno, con la firma del presidente, declaró el estado de guerra, a las diez de la noche, dirigiéndose por radio al pueblo español: «En Asturias el Ejército está adueñado de la situación y en el día de mañana quedará restablecida normalidad. En Cataluña, el presidente de la Generalidad, con olvido de todos los deberes que le supone su cargo, su honor y su responsabilidad, se ha permitido proclamar el Estado Catalán. Ante esta situación, el Gobierno de la República ha tomado el acuerdo de proclamar el estado de guerra en todo el país.

»Al hacerlo público, el Gobierno declara que ha esperado hasta agotar los medios que la ley pone en sus manos, sin humillaciones ni quebrantos en su autoridad…ante la revuelta social de Asturias y ante la posición antipatriótica de un Gobierno de Cataluña que se ha declarado faccioso, el alma entera del país entero se levantará en un arranque de solidaridad nacional… a ponerse al lado del Gobierno para restablecer, con el imperio de la Constitución, del Estatuto y de todas las leyes de la República…»

La artillería atacó el Palacio de la Generalitat donde se habían confinado el Govern con los Mossos. La pesadilla acabó en apenas 11 horas, Companys capituló y los miembros del Govern fueron arrestados. Balance final: 46 muertos.

Respuesta a la pregunta planteada

A raíz de los acontecimientos que estamos viviendo, son muchos los comentaristas y contertulios que invocan lo sucedido en octubre de 1934; sin embargo, quiero subrayar dos aspectos diferenciadores. Primero, a pesar de que Companys reivindica «todas las facultades del poder en Cataluña», no proclamó la independencia de Cataluña, sino un República dentro de una Federación española. Por tanto, el hecho inicial propuesto es falso.

Segundo, llama la atención que Lerroux, sin disponer en la Constitución de una artículo similar al 155, reaccionó rápidamente; utilizando dos mecanismos. Por una parte el artículo 42: «Los derechos y garantías consignados en los artículos 29, 31, 34, 38 Y 39 podrán ser suspendidos total o parcialmente, en todo el territorio nacional o en parte de él, por decreto del Gobierno, cuando así lo exija la seguridad del Estado, en casos de notoria e inminente gravedad.» Por otra, el Art. 9 del propio Estatuto catalán contemplaba que el Gobierno de la República podría asumir competencias: «en el mantenimiento del orden interior en Cataluña…Por propia iniciativa, cuando estime comprometido el interés general del Estado o su seguridad.»

En contraste, Rajoy actúa, como habitualmente: con tesón, pero sin imaginación y con poca diligencia. Lo que en otras ocasiones le ha funcionado, no sé si podrá servirle para reconducir la situación en Cataluña. Sin embargo, ocurra lo que ocurra, la fractura y el enfrentamiento social entre catalanes son ya un hecho.

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