Eduardo Laporte (Pamplona, 1979) es periodista y escritor. Ha publicado 'Postales del náufrago digital', 'Luz de noviembre, por la tarde' y, en 2016, 'La tabla' (Demipage).

Un toro, nueve cabestros, ninguna cogida

El debut de la ganadería de Puerto de San Lorenzo deja un parte inmaculado de heridos.

Tercer encierro de San Fermín 2017 con toros de Puerto de San Lorenzo en el tramo de Telefónica. MAITE H. MATEO
Tercer encierro de San Fermín 2017 con toros de Puerto de San Lorenzo en el tramo de Telefónica. MAITE H. MATEO

Domingo de Sanfermines y tercer encierro de las fiestas con un primer dato: se entrena la ganadería salmantina de Puerto de San Lorenzo en Pamplona. Y una reflexión, las fiestas, las de San Fermín y la nacional en general, suene casposo o no, tienen algo de cohesionador de las españas que conecta a las distintas regiones. Ahí están esos corredores con su camiseta del Valencia CF, los toreros con nombres españolazos y los catalanes que siempre te encuentras en el tendido, sorprendidos a veces de la generosidad que se gasta en esos metros cuadrados de circo romano moderno. Lo mismo te encuentras a alguien cortando un jamón como raciones de cordero al chilindrón al vuelo. Se celebra, sin que nadie lo diga, el ser patria.

El miedo también une, y hoy lo ha habido alrededor de un toro, Huracán, castaño él, que ha salido como alma que lleva el diablo para llamar la atención de los focos, en una carrera al margen de la manada que ha sido, como la de ayer, doble. Por un lado, ese toro enamorado de la luna llena de anoche, que no se cebado con ningún corredor y, por otro, cinco toros negros, cinco, un tanto adocenados por esa marabunta cabestril que −no sabemos la razón− hoy ha presentado nueve animales en lugar de seis. Oiga, queremos toros, no una manifa bovina.

Contra ese exceso de zoología mesetaria, la soledad del corredor de fondo de la Estafeta, Huracán, que ha achantado al grueso de la parroquia corredora. Lo ha dicho Javier Solano, al ir solo, se genera un respeto mayor que con el amparo del grupo. El toro gana en velocidad y, excepto algún corredor habitual −como Moreno y el mozo del pañuelico verde, agraciado con el capotico de San Fermín a la entrada en la plaza−, al personal le ha costado más lucirse para la foto que inmortalice este duelo mañanero con la muerte.

Como espectador de corredores y cronista improvisado, el debut de los toros de Puerto de San Lorenzo me ha parecido un tanto nifunifesco, que si rápido, que si limpio, como te digo una co, te digo la o, y ya estoy esperando el de mañana porque aquí queremos ver un poco de drama. Así de miserable es el ser humano o así de necesitado de rock ‘n roll es para admirar después la paz que trae toda guerra. Después de la tormenta siempre llega la calma pero hoy nos tocó un encierro un tanto achirimirado.

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