Ambrosio Liceaga es ingeniero industrial y máster en ingeniería biomédica por la UPNA. Desde hace más de 10 años mantiene un blog sobre divulgación que complementa con una cuenta en twitter con más de 11.00 seguidores. Ha participado en diferentes actividades de divulgación de la ciencia incluyendo colaboraciones en la Cátedra de Cultura Científica de la UPV

Vendo coche. Regalo gasolina de por vida.

Imagine que este es el título de una campaña de publicidad de una marca de prestigio. Si compra su automóvil  le regalan el combustible durante toda la vida del mismo.

¿Le interesaría comprar ese vehículo? En realidad, la única respuesta razonable es “depende” y esto tiene interesantes repercusiones en nuestro futuro energético.

Para cada persona, la decisión depende de multitud de detalles significativos. ¿Cuál es el precio inicial del vehículo? Seguro que mucho más alto de otro automóvil sin esa ventaja  ¿Cuántos kilómetros recorro cada año? ¿Cuánto pago por la gasolina? ¿Cómo cambiará ese precio en el futuro? ¿Qué mantenimiento requiere? Lo interesante es que hay una empresa que ha vendido 50.000 automóviles en esas condiciones. Con un pequeño detalle, no utilizan gasolina sino electricidad.

Tesla es uno de los fabricantes de automóviles más rompedores de los últimos años. Su modelo más conocido es el Tesla S. Alrededor de 400 kilómetros de autonomía,  más de 220 km/h de velocidad punta y unas características similares a modelos como el Audi A8, el BMW serie 7 o el Mercedes Clase. ¿Su precio? A partir de 70.000 euros. Nada barato aunque tampoco muy diferente a su competencia. Y con una ventaja extra. Tesla pone a su disposición una red de unos 450 cargadores eléctricos rápidos que son capaces de proporcionar 270 kilómetros extra en unos 30 minutos. Una recarga que es totalmente gratuita durante la vida del vehículo. A día de hoy tenemos unos 150 cargadores en Europa. Ninguno en España aunque las previsiones son  llegar a 100 en nuestro país. Para quien dispone de un cargador cercano, el planteamiento es justo el que hemos comentado. Pagar más por un coche y olvidarse del combustible a partir de entonces. ¿Interesante? Depende. Para decenas de miles de personas parece que sí, eso no significa que sea la mejor opción en todos los casos.  

En realidad, este es el planteamiento de todas las energías renovables. Construir una central hidroeléctrica es extraordinariamente caro pero luego puedo producir energía “gratis” durante décadas. Los aerogeneradores situados en El Perdón fueron una inversión importante pero siguen produciendo electricidad más de 20 años después y un mantenimiento adecuado puede alargar ese plazo bastante más de lo previsto. Y, aún más importante, la evolución de la tecnología cambia los números a cada paso. El petróleo baja de precio pero Tesla está prometiendo un vehículo por 35.000 euros con las mismas condiciones de recarga gratuita. En el campo de las energías renovables, tanto eólico como solar, la reducción de costes ha sido espectacular en los últimos 20 años. Hace unos días, podía leerse la noticia de que Red Eléctrica de España tiene solicitudes de conexión de 50.000 MW fotovoltaicos. Sin un euro de subvención. Instalaciones rentables por si solas.

Es probable que muchos de esos proyectos nunca se materialicen. En todos los casos, hay que valorar la posibilidad de asumir una fuerte inversión inicial a cambio de ingresos limitados durante los próximos años.  Aceptarla o no debería ser una decisión marcada por criterios económicos y técnicos que valoren las distintas circunstancias de cada país o región.   Nada de esto parece preocupar a muchas personas, políticos incluidos, que prefieren tomar sus decisiones a favor y contra siguiendo eslóganes que no han sido revisados hace años.

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