Ambrosio Liceaga es ingeniero industrial y máster en ingeniería biomédica por la UPNA. Desde hace más de 10 años mantiene un blog sobre divulgación que complementa con una cuenta en twitter con más de 11.00 seguidores. Ha participado en diferentes actividades de divulgación de la ciencia incluyendo colaboraciones en la Cátedra de Cultura Científica de la UPV

El abuso de la ciencia en la alimentación

La publicidad siempre ha sabido utilizar los conceptos científicos para dar buena imagen a un producto, justificar un aumento de precio o mejorar sus ventas.

Es poco lo que los simples consumidores podemos hacer para verificar algunas afirmaciones, pero tampoco estamos indefensos. Por ejemplo, podemos revisar las etiquetas de los productos y algunos resultados son sorprendentes. Pero antes, una advertencia. No soy experto en dietética. Voy a limitarme a leer etiquetas de 3 productos alimentarios y basarme en lo que dicen. Llamadme inocente pero voy a confiar en lo que afirman sobre sí mismos.

Entre cupones y regalos, ahora mismo tengo 3 productos donde elegir para mis desayunos. Se trata de las galletas “Belvita Desayuno 5 cereales y leche”, los cereales “Kellogg´s  Special K Classic” y pan de molde “Silueta 8 cereales Grano completo”. ¿Cómo elegir el más saludable? Mi idea fue revisar las etiquetas y revisar la composición por cada 100 gr.  El más reciente son las galletas Belvita. Su lema es “¡Energía durante toda la mañana!” y lo justifican en su alto contenido en almidón, un carbohidrato de lenta digestión que proporciona energía lentamente. Curiosamente, el contenido el almidón no aparece en la información nutricional que proporcionan en su web aunque sí en la etiqueta del envase. Contiene 67 gramos de hidratos de carbono de los cuales 47 gramos son de almidón. Los cereales “Special K” llegan hasta los 79 gramos de hidratos de carbono, pero no indican el nivel de almidón. Por último, el pan de molde que contiene unos 38 gr. de almidón. ¿Ganan las galletas? No tan deprisa. El pan de molde contiene solo 41 gr. de hidratos de carbono. Es decir, casi todos los azucares del pan de molde son almidón mientras que en las galletas el porcentaje es mucho menor. La diferencia es aún mayor en el contenido en grasas, 14.5 gr en las galletas frente a 3,2 gramos en el pan de molde y 1,5 gr de los cereales. Así que es normal que las galletas tengan 440 kcal por 100 gramos frente a 375 kcal de los cereales y solo 249 kcal del pan de molde. En resumen, el humilde pan de molde tiene muchas menos calorías, un nivel intermedio de grasas y es una fuente de almidón mucho más eficiente. ¿Sorprendente, no?

Otro argumento publicitario habitual es el contenido en fibra alimentaria con sus múltiples ventajas sobre la salud. Es un argumento tan típico para vender varias marcas de cereales de desayuno que sorprendente que los “Special K” solo contenga 4,5 gr de fibra por cada 100. El pan de molde llega hasta 6 gr, un 33% más. El nivel más alto lo tienen las galletas con 6,5 gr. 

Por último, tanto los cereales como las galletas presumen de su contenido en varias vitaminas y minerales. Este dato no aparece en pan de molde así que no es posible compararlos. En general, la mayoría de la población está lejos de tener deficiencias vitamínicas pero, teniendo en cuenta la diferencia en precio, puede ser más rentable adquirir las vitaminas directamente.

Son tres simples ejemplos de mi despensa. No puedo garantizar que sean representativos, pero nos sirven para recalcar algo importante. Buscar y comparar productos es tan necesario como siempre porque la publicidad no suele ser una buena referencia. 

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