Juan Iribas (Tafalla, 1973) es autor de ‘El guardián de la intemperie’, ‘El destino de Sofía’, ‘El cuaderno de piel vuelta’ y ‘Antes de que huela a café’. Periodista en Thomson Reuters Aranzadi, ha colaborado en radio, prensa y revistas, y ha sido jurado en certámenes literarios.

Saltó la liebre

Dicen que cuando menos te lo esperas, salta la liebre.

Eso creía yo y así he arruinado mi tiempo, mi dinero, mi aguante. He estado dieciséis meses buscando imágenes de la ‘liebre navarrensis’, un mamífero que según los expertos como yo (soy –he querido ser- una especia de Félix Rodríguez de la Fuente del siglo XXI) escasea y se esconde únicamente en la cuenca de Pamplona.

Dejé mi trabajo en un laboratorio y aposté todo a una carta, caí en las garras del vicio, del trípode y la paciencia infinita: mi idea era cotizar a la intemperie, fotografiar a cielo abierto a este ejemplar en su entorno y así poder concursar en el ‘National Geographic Best Photos’.

Los días eran duros. Frío, lluvia, viento, nerviosismo, incomprensión, calor, sinsabor. Yo confiaba en que llegaría ese instante, aunque el tiempo y mi desánimo me quitaron la razón, así que después de deambular de trabajo en trabajo, me ofrecieron ser guardia de seguridad en una empresa de esas que llevan el apellido del fundador. “¿Segurata? ¿Yo?”, pensaba con cara de velocidad el primer día de trabajo con el uniforme embutido en mi uno setenta y algo.

Me monté en mi Clio, metí quinta y, gracias al GPS, llegué a una nave acristalada en medio del campo llena de oscuridad y silencio. Abrí una puerta fría, metálica y ruidosa como la de una celda. Aquella extensión disponía de cien plazas de aparcamiento embreado, rodeada de algunas zonas verdes y árboles de poca monta. Quise aparcar al fondo a la vez que inspeccionaba con cara de malote un terreno con el que debía tutearme. Entonces, sucedió: los focos de mi coche alumbraron el galope de un ejemplar de ‘liebre navarrensis’. El espectáculo visual duró diez segundos. “¡Sí! ¡No!”, exclamé.

Y me sentí como el Coyote frente al Correcaminos.

Ideación de ‘Saltó la liebre’

El otro día, al llegar al trabajo, me tropecé con una liebre al galope.

Caracteres con espacios: 1.905

  • Los comentarios que falten el respeto y que no se ciñan al tema de la noticia, podrán ser eliminados.
  • Cada usuario será el único responsable de sus comentarios.