Juan Iribas (Tafalla, 1973) es autor de ‘El guardián de la intemperie’, ‘El destino de Sofía’, ‘El cuaderno de piel vuelta’ y ‘Antes de que huela a café’. Periodista en Thomson Reuters Aranzadi, ha colaborado en radio, prensa y revistas, y ha sido jurado en certámenes literarios.

Encargo

Me han cambiado de departamento en el trabajo y me han hecho polvo.

Casualidades

Dicen que se dan de ciento a viento. Yo, hace un par de años, tuve el ciento y ayer tocaba el viento. 

Cazadora

El otro día me pidió una vieja amiga que la acompañara a un concierto tributo a Presuntos implicados.

Muñozmolinista

Llevaba repitiendo desde hacía mucho tiempo que su sueño no era otro que tomarse un café con Antonio Muñoz Molina.

Mortadela y suavizante

Me confesó que no sabía planchar y que le hablaba de usted a la fregona. Sin embargo, hacía la compra como nadie. Sabía cuándo era el momento para elegir la merluza más fresca y en el que la leche tenía su mejor precio. No era un pulpo en un garaje, sino un pez en el agua en el hábitat de las...

¿Por qué lloras?

Leticia no solía ver por televisión los programas que filmaba; con “cumplir” con la grabación se daba por satisfecha.

Supermirafiori

El otro día, al salir de trabajar, me adelantó un coche del año de la polca: un Supermirafiori blanco, por cierto, con unas llantas espantosas; lo conducía un pipiolo que con suerte habría soplado dieciocho velas.

Tarjeta de visita

Compré una estantería en Ikea para organizar mis libros preferidos, pero como fui incapaz de montarla, llamé al manitas de mi vecino para que me echara un capote con las baldas y la tornillería.

Romper los esquemas

Han llamado a la puerta de mi casa a las diez y pico de la noche, he mirado por la mirilla y era Lola, mi vecina de enfrente, con delantal y todo. 

Martini

Había quedado con su nueva editora una mañana de sábado para discutir el título y la portada de su próxima publicación en la cafetería de ‘Castillos en el aire’, un hotel en el que huele demasiado a ambientador de flores de Provenza y en cuyo hilo musical acostumbra a sonar la discografía de Marlango.

Oasis

El otro día me crucé por la calle a las cinco y pico de la tarde con Mikel, pero me dio pudor o quizá apuro saludarlo.

El secreto de la Coca-Cola

El otro día viajé de Madrid a Berlín con Iberia, con mi consiguiente biodramina y el susto en el cuerpo, pues, a pesar de que cojo muchos aviones, detesto volar.

Fiesta de disfraces

Llevaba una temporada bastante entristecido y no paraba de repetir cabizbajo aquello de que una ex es para siempre, así que sus amigos decidieron invitarlo a una fiesta para que se animase.

Dejar de fumar

Tuve un profesor que lo primero que solía hacer todas las mañanas era leer el periódico. Llegaba a clase con la prensa bajo el brazo y un paquete de chicles dentro del bolsillo de la camisa.

El sueño de su vida

Aquel sábado se iba a cumplir el sueño de su vida: asistiría al concierto de Café Quijano.

Memorable

Solemos quedar tres buenos amigos varias veces al año para ponernos al día y comentar algún que otro chascarrillo de cómo nos trata la vida; es la manera que tenemos de conservar nuestra buena relación, además de a través de un grupo de WhatsApp al que el agudo Xabi bautizó como ‘Comida de ancianos’.

Mi ventana indiscreta

Puedo prometer y prometo que soy la persona que mejor se lo pasa tendiendo la colada. He de confesar que siempre seré un eterno aprendiz con las pinzas, los calcetines, las camisetas y demás, pero lo que yo observo desde mi ventana es digno de ‘prime time’ en alguna de esas cadenas que nadie ve, pero que tienen demasiada audiencia.

La llamada de teléfono

Caí en aquel restaurante de mala muerte un sábado de esos que no parecen sábado. Mi intención, la de cualquier mortal que aterriza a las tres y pico de la tarde en ese tipo de establecimientos.