Juan Iribas (Tafalla, 1973) es autor de ‘El guardián de la intemperie’, ‘El destino de Sofía’, ‘El cuaderno de piel vuelta’ y ‘Antes de que huela a café’. Periodista en Thomson Reuters Aranzadi, ha colaborado en radio, prensa y revistas, y ha sido jurado en certámenes literarios.

Marcelo

El día que el transbordador espacial Challenger reventó en el cielo estadounidense Marcelo tenía 20 años recién cumplidos, un coche nuevo y ganas de exhibirlo por Buenos Aires.

Películas

Hay películas que pasan a la historia del Séptimo Arte y existen otras cintas que pasan a la historia de uno mismo. Vamos, que no tienen por qué haberse llevado no sé cuántos premios Óscar para ser recordadas. 

Primera vez

Siempre hay una primera vez. Para todo. Incluso cuando uno promete no traspasar ciertas líneas rojas.

Gonzalo

No me preguntes cómo ni por qué, pero me ha venido a la memoria Gonzalo. Gonzalo, por cierto, del que no recuerdo su apellido, aunque jamás olvidaré su pronto y, sin duda, tantos buenos ratos.

Confusión

Llevo haciendo recados desde que cumplí tres años.

Lector a domicilio

El otro día leí un anuncio de alguien que se ofrecía para leer a domicilio poemas, ensayos, relatos, teatro, novelas, cuentos...

Tarde de toros

El 14 de julio coincidí en la última corrida de San Fermín con un tío que se comió un salchichón de dos palmos como quien engulle una barrita energética a la salida del gimnasio.

El rito

Se puso el despertador a las seis de la mañana, aunque para entonces sus ojos abiertos eran dos plazas de toros.

Fotos

La semana pasada me preguntó una pareja si le podía hacer una foto. Me llamó la atención su aspecto, por decirlo de alguna forma, un sucedáneo de los mediáticos Alaska y Mario Vaquerizo.

A que voy yo y lo encuentro

“A que voy yo y lo encuentro” es una frase que se escucha de pequeño a más no poder y que se pronuncia cuando alguien ya es adulto y titular de un libro de familia.

Notario de mí mismo

Me han contado varias personas el mismo asunto. Yo pensaba que era imposible, que no podía ser cierto. Parafraseando al libro de los libros, necesitaba un “mete tu dedo aquí y ve mis manos; y da acá tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente”.

Armario

Hace un mes fui a una tienda con mi sobrino a poco más que a pasar el rato, y el chaval me dijo: “A que no te metes dentro de ese armario”.

Encargo

Me han cambiado de departamento en el trabajo y me han hecho polvo.

Casualidades

Dicen que se dan de ciento a viento. Yo, hace un par de años, tuve el ciento y ayer tocaba el viento. 

Cazadora

El otro día me pidió una vieja amiga que la acompañara a un concierto tributo a Presuntos implicados.

Muñozmolinista

Llevaba repitiendo desde hacía mucho tiempo que su sueño no era otro que tomarse un café con Antonio Muñoz Molina.

Mortadela y suavizante

Me confesó que no sabía planchar y que le hablaba de usted a la fregona. Sin embargo, hacía la compra como nadie. Sabía cuándo era el momento para elegir la merluza más fresca y en el que la leche tenía su mejor precio. No era un pulpo en un garaje, sino un pez en el agua en el hábitat de las...

¿Por qué lloras?

Leticia no solía ver por televisión los programas que filmaba; con “cumplir” con la grabación se daba por satisfecha.

Supermirafiori

El otro día, al salir de trabajar, me adelantó un coche del año de la polca: un Supermirafiori blanco, por cierto, con unas llantas espantosas; lo conducía un pipiolo que con suerte habría soplado dieciocho velas.

Tarjeta de visita

Compré una estantería en Ikea para organizar mis libros preferidos, pero como fui incapaz de montarla, llamé al manitas de mi vecino para que me echara un capote con las baldas y la tornillería.