Juan Iribas (Tafalla, 1973) es autor de ‘El guardián de la intemperie’, ‘El destino de Sofía’, ‘El cuaderno de piel vuelta’ y ‘Antes de que huela a café’. Periodista en Thomson Reuters Aranzadi, ha colaborado en radio, prensa y revistas, y ha sido jurado en certámenes literarios.

Discoteca

Dice David Trueba que las discotecas son inventos para que la gente no hable, para que la gente se mire, para que la gente se atraiga.

Encargo

Tengo un vecino que pasa largas temporadas fuera de su casa. Es un tipo que perfectamente podría resultar el ganador de la encuesta anual ‘¿Con quién te irías de cañas?’.

Barba

Decidí dejarme barba. Sí, pero no por moda ni estética ni siquiera pereza: no podía afeitarme desde aquel instante.

Un euro

El otro día fui a una cafetería a matar el gusanillo y pedí algo para comer (no recuerdo qué) y un batido de chocolate frío.

Confidencial

El otro día fui al hospital a conocer al recién nacido que tuvo una buena amiga.

Túnel de lavado

Me empeñé en hacer algunas cosas la mañana del día de mi boda que crisparon a más de cuatro: jugar a pala, almorzar huevos con jamón ya con el ‘uniforme de recién casado’ y lavar el coche que me llevaría, poco más o menos, hasta el altar.

Reyes Aranguren

A lo largo de mi vida he coincidido con diferentes Reyes Aranguren, con quienes nunca me ha ido mal. Es un nombre que siempre me ha caído simpático.

Gonzalo

No me preguntes cómo ni por qué, pero me ha venido a la memoria Gonzalo. Gonzalo, por cierto, del que no recuerdo su apellido, aunque jamás olvidaré su pronto y, sin duda, tantos buenos ratos.

Marcelo

El día que el transbordador espacial Challenger reventó en el cielo estadounidense Marcelo tenía 20 años recién cumplidos, un coche nuevo y ganas de exhibirlo por Buenos Aires.

Películas

Hay películas que pasan a la historia del Séptimo Arte y existen otras cintas que pasan a la historia de uno mismo. Vamos, que no tienen por qué haberse llevado no sé cuántos premios Óscar para ser recordadas. 

Primera vez

Siempre hay una primera vez. Para todo. Incluso cuando uno promete no traspasar ciertas líneas rojas.

Gonzalo

No me preguntes cómo ni por qué, pero me ha venido a la memoria Gonzalo. Gonzalo, por cierto, del que no recuerdo su apellido, aunque jamás olvidaré su pronto y, sin duda, tantos buenos ratos.

Confusión

Llevo haciendo recados desde que cumplí tres años.

Lector a domicilio

El otro día leí un anuncio de alguien que se ofrecía para leer a domicilio poemas, ensayos, relatos, teatro, novelas, cuentos...

Tarde de toros

El 14 de julio coincidí en la última corrida de San Fermín con un tío que se comió un salchichón de dos palmos como quien engulle una barrita energética a la salida del gimnasio.

El rito

Se puso el despertador a las seis de la mañana, aunque para entonces sus ojos abiertos eran dos plazas de toros.

Fotos

La semana pasada me preguntó una pareja si le podía hacer una foto. Me llamó la atención su aspecto, por decirlo de alguna forma, un sucedáneo de los mediáticos Alaska y Mario Vaquerizo.

A que voy yo y lo encuentro

“A que voy yo y lo encuentro” es una frase que se escucha de pequeño a más no poder y que se pronuncia cuando alguien ya es adulto y titular de un libro de familia.

Notario de mí mismo

Me han contado varias personas el mismo asunto. Yo pensaba que era imposible, que no podía ser cierto. Parafraseando al libro de los libros, necesitaba un “mete tu dedo aquí y ve mis manos; y da acá tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente”.

Armario

Hace un mes fui a una tienda con mi sobrino a poco más que a pasar el rato, y el chaval me dijo: “A que no te metes dentro de ese armario”.