Juan Iribas (Tafalla, 1973) es autor de ‘El guardián de la intemperie’, ‘El destino de Sofía’, ‘El cuaderno de piel vuelta’ y ‘Antes de que huela a café’. Periodista en Thomson Reuters Aranzadi, ha colaborado en radio, prensa y revistas, y ha sido jurado en certámenes literarios.

Vista de un polígono industrial.

Poligonero

Reconozco que no soy sospecho de que me califiquen como poligonero. Ni por el aspecto ni por la filosofía de vida.

Palomas sobre un tejado.

Perseverar

No hay manera de que se me ocurra un relato.

Televisión antigua en un vertedero. ARCHIVO

A lo suyo

Llovía a mares. La fuerte tormenta caía sobre la ciudad acompañada de un viento que silbaba como una cuadrilla de albañiles.

Diez minutos de amor eterno

En absoluto resultó romántico. Ella y yo no tropezamos en una esquina ni nos tiramos una taza de café por la camisa como si estuviéramos protagonizando una comedia romántica.

El calcetín azul oscuro

Soy un mitómano y el mejor recuerdo que guardo de mi noche de bodas, ahora que no me lee mi mujer, se lo debo a lo que menos se figura ella…

El cromo de Iniesta

Un amigo mío de 40 años, serio, sensato y maduro, me tiene descolocado. El otro día lo vi con cuatro sobres de cromos de la liga.

Quién será el millonario

No se hablaba de otra cosa en los bares, la calle, la peluquería. ¿Quién habría sido el afortunado que se llevó el bote de la Bonoloto?

Un regalo.

Regalos

La gente te regala frases. Yo suelo anotarlas en un papel y luego procuro aliñar algún que otro texto con ellas.

Discoteca

Dice David Trueba que las discotecas son inventos para que la gente no hable, para que la gente se mire, para que la gente se atraiga.

Encargo

Tengo un vecino que pasa largas temporadas fuera de su casa. Es un tipo que perfectamente podría resultar el ganador de la encuesta anual ‘¿Con quién te irías de cañas?’.

Barba

Decidí dejarme barba. Sí, pero no por moda ni estética ni siquiera pereza: no podía afeitarme desde aquel instante.

Un euro

El otro día fui a una cafetería a matar el gusanillo y pedí algo para comer (no recuerdo qué) y un batido de chocolate frío.

Confidencial

El otro día fui al hospital a conocer al recién nacido que tuvo una buena amiga.

Túnel de lavado

Me empeñé en hacer algunas cosas la mañana del día de mi boda que crisparon a más de cuatro: jugar a pala, almorzar huevos con jamón ya con el ‘uniforme de recién casado’ y lavar el coche que me llevaría, poco más o menos, hasta el altar.

Reyes Aranguren

A lo largo de mi vida he coincidido con diferentes Reyes Aranguren, con quienes nunca me ha ido mal. Es un nombre que siempre me ha caído simpático.

Gonzalo

No me preguntes cómo ni por qué, pero me ha venido a la memoria Gonzalo. Gonzalo, por cierto, del que no recuerdo su apellido, aunque jamás olvidaré su pronto y, sin duda, tantos buenos ratos.

Marcelo

El día que el transbordador espacial Challenger reventó en el cielo estadounidense Marcelo tenía 20 años recién cumplidos, un coche nuevo y ganas de exhibirlo por Buenos Aires.

Películas

Hay películas que pasan a la historia del Séptimo Arte y existen otras cintas que pasan a la historia de uno mismo. Vamos, que no tienen por qué haberse llevado no sé cuántos premios Óscar para ser recordadas. 

Primera vez

Siempre hay una primera vez. Para todo. Incluso cuando uno promete no traspasar ciertas líneas rojas.