Juan Iribas (Tafalla, 1973) es autor de ‘El guardián de la intemperie’, ‘El destino de Sofía’, ‘El cuaderno de piel vuelta’ y ‘Antes de que huela a café’. Periodista en Thomson Reuters Aranzadi, ha colaborado en radio, prensa y revistas, y ha sido jurado en certámenes literarios.

Trayectoria intachable

El comisario Varela contaba con una hoja de servicios que sus colegas querrían tener…

Un libro sobre la arena. ARCHIVO

Sueños

El otro día viajé en autobús por culpa de una avería en mi queridísimo coche.

Una estación de tren

Pesadilla

Duermo poco y, generalmente, mal. De vez en cuando sufro alguna que otra pesadilla. Hay una que no logro quitarme de encima y que ha pasado de ser un sueño a convertirse en un pensamiento recurrente.

Un cliente firma un contrato en un banco para soliciar un préstamo económico ARCHIVO

¡No doy crédito!

El otro día me acerqué al banco a pedir un crédito para comprarme un apartamento en Torrevieja (Alicante). Curiosamente me tocó el número 13 e iban por el 6, así que una señora  (que tenía el número 11) se dedicó a entretenerme con los detalles de su plan de pensiones y a pormenorizar...
Útiles de pintura.

Pintor de éxito

Me llamo Rodolfo Tabuenca, nací en Torrelodones y soy un pintor de éxito, por cierto, muy cuadriculado.

Vista de una montaña

Aquellos montañeros

Me encantaría que me gustase el alpinismo como a Mari Abrego o a cualquier Ochoa de Olza, pero como no me tiraba lo suficiente, quise experimentar en primera persona después de haberme empachado a base de vídeos, charlas y de disponer de material suficiente para subir (y bajar) un ochomil.

Una persona muestra un regalo

Cuento de Navidad

Soy camarero en un bar de Manchester, donde la cocinera ya prepara tortillas de patatas y los mejores clientes han aprendido a chapurrear mi apellido después de cuatro birras.

Vista de un polígono industrial.

Poligonero

Reconozco que no soy sospecho de que me califiquen como poligonero. Ni por el aspecto ni por la filosofía de vida.

Palomas sobre un tejado.

Perseverar

No hay manera de que se me ocurra un relato.

Televisión antigua en un vertedero. ARCHIVO

A lo suyo

Llovía a mares. La fuerte tormenta caía sobre la ciudad acompañada de un viento que silbaba como una cuadrilla de albañiles.

Diez minutos de amor eterno

En absoluto resultó romántico. Ella y yo no tropezamos en una esquina ni nos tiramos una taza de café por la camisa como si estuviéramos protagonizando una comedia romántica.

El calcetín azul oscuro

Soy un mitómano y el mejor recuerdo que guardo de mi noche de bodas, ahora que no me lee mi mujer, se lo debo a lo que menos se figura ella…

El cromo de Iniesta

Un amigo mío de 40 años, serio, sensato y maduro, me tiene descolocado. El otro día lo vi con cuatro sobres de cromos de la liga.

Quién será el millonario

No se hablaba de otra cosa en los bares, la calle, la peluquería. ¿Quién habría sido el afortunado que se llevó el bote de la Bonoloto?

Un regalo.

Regalos

La gente te regala frases. Yo suelo anotarlas en un papel y luego procuro aliñar algún que otro texto con ellas.

Discoteca

Dice David Trueba que las discotecas son inventos para que la gente no hable, para que la gente se mire, para que la gente se atraiga.

Encargo

Tengo un vecino que pasa largas temporadas fuera de su casa. Es un tipo que perfectamente podría resultar el ganador de la encuesta anual ‘¿Con quién te irías de cañas?’.

Barba

Decidí dejarme barba. Sí, pero no por moda ni estética ni siquiera pereza: no podía afeitarme desde aquel instante.

Un euro

El otro día fui a una cafetería a matar el gusanillo y pedí algo para comer (no recuerdo qué) y un batido de chocolate frío.