TRIBUNALES

El juicio a El Prenda y su 'manada' al detalle: así serán las dos semanas en la Audiencia de Pamplona

Los acusados accederán por zonas restringidas, la Policía Foral tomará el edificio y se han tapado las ventanas para que no se filtren imágenes. 

Los cinco jóvenes sevillanos acusados de la violación de San Fermín. De izquierda a derecha, Jesús Escudero, Alfonso Jesús Cabezuelo, Antonio Manuel Escudero, Ángel Boza y José Ángel Prenda. IMAGEN DE EQUIPO DE INVESTIGACIÓN / LA SEXTA.
Los cinco jóvenes sevillanos acusados de la violación de San Fermín. De izquierda a derecha, Jesús Escudero, Alfonso Jesús Cabezuelo, Antonio Manuel Escudero, Ángel Boza y José Ángel Prenda. IMAGEN DE EQUIPO DE INVESTIGACIÓN / LA SEXTA.  

Un año y cuatro meses después, los cinco acusados por la violación múltiple de los Sanfermines se sentarán esta próxima semana en el banquillo de los acusados. El Palacio de Justicia de Navarra se ha blindado para acoger un juicio de máxima repercusión mediática y que se celebrará a puerta cerrada, a petición de la víctima y de dos de los acusados.

Para hacerse una idea de cómo transcurrirán las próximas dos semanas en Pamplona, en la sala del tribunal que acogerá el juicio se han empapelado las ventanas para evitar las posibles miradas indiscretas desde el exterior, algo inaudito y una medida que hasta la fecha nunca se había tomado en otras sesiones en las que se han juzgado otros crímenes, como el caso de Nagore Laffage.

El tribunal ha considerado que nadie debe conocer lo que allí se dirima, debido a que hay que intentar evitar la "indeseada e indeseable exposición pública aireando aspectos relativos a la intimidad corporal y vida sexual que pertenecen a la esfera personal" de la víctima y los acusados.

Una treintena de medios y 60 periodistas de toda España están acreditados en la Audiencia de Navarra para cubrir las 10 sesiones del juicio, aunque ninguno de los periodistas podrá acceder a la sala ni tendrá contacto en ningún momento con los acusados y mucho menos con la víctima. Tampoco podrán acceder al interior de la vista los familiares o amigos. No habrá nadie en la sala, salvo los tres jueces, la letrada de la administración de justicia (secretaria judicial), la fiscal y los abogados de cada parte, incluidas las acusaciones populares que representan el Gobierno de Navarra y al Ayuntamiento de Pamplona.

Vista de la sala 102 del Palacio de Justicia de Navarra donde se celebrará esta próxima semana el juicio por la supuesta violación de San Fermín. 

El Tribunal Superior de Justicia de Navarra que preside Joaquín Galve ha adoptado medidas excepcionales también para los pasillos y el vestíbulo de la sala de vistas 102 de la primera planta, donde durante dos semanas se desgajarán las declaraciones de implicados, testigos y peritos sobre los hechos acaecidos en la madrugada del 6 al 7 de julio de 2017 en un portal de la calle Paulino Caballero de Pamplona.

La Policía Foral va a custodiar los accesos al interior del Palacio y no se permitirá a ningún medio de comunicación entrar al edificio con cámaras de fotos o de televisión. Está prohibido tomar cualquier imagen en los pasillos y se ha dado orden de ser especialmente estricto en este tema. Los periodistas tendrán habilitada la sala de prensa del edificio, ubicada en la misma planta de la sala donde se celebrará el juicio, si bien allí no habrá nada que les permita seguir la vista. Los abogados podrán hablar con la prensa, aunque muchos de ellos han mostrado su deseo de mantener poca comunicación con los medios durante las sesiones.

DESDE LA CÁRCEL DE PAMPLONA

Los cinco acusados ya están en la cárcel de Pamplona. Dos de ellos, el guardia civil y el militar, han permanecido durante los pasados meses en la cárcel militar de Alcalá de Henares de Madrid. Desde la prisión de Santa Lucía serán trasladados en furgones de la Policía Nacional cada día para asistir a la vista completa. Se trata de un recorrido de unos 15 minutos, que efectuarán cada mañana. Ángel Boza, Jesús Escudero, José Ángel Prenda, Alfonso Jesús Cabezuelo y  Antonio Manuel Escudero volverán a reunirse tras meses separados.

Las cinco sillas preparadas en la Audiencia de Pamplona para los cinco acusados de la violación de San Fermín. 

Accederán al edificio de la Audiencia, en el barrio de San Juan, a través de un garaje de la calle Monasterio de Irache, justo en la trasera de la puerta principal del Palacio de Justicia, junto a los juzgados de guardia. Desde el furgón policial serán trasladados hasta los calabozos del Palacio del Justicia. Subirán al primer piso por unas escaleras interiores, desde donde accederán, también sin pasar por el vestíbulo, al interior de la sala de vistas. Nadie se podrá cruzar con ellos.

El lunes a las 10 horas comenzarán las sesiones del juicio que han correspondido a la sección segunda de la Audiencia de Navarra. El magistrado José Francisco Cobo, ponente, estará acompañado por Raquel Fernandino y Ricardo González, el juez que ha emitido hasta la fecha votos particulares sobre la libertad de los acusados pidiendo su excarcelación provisional.

Los cinco sevillanos acusados han permanecido en la cárcel desde el 8 de julio de 2016 por el riesgo de fuga, los indicios de criminalidad existentes y la gravedad de los delitos y sus penas, según los autos dictados hasta la fecha por el titular del juzgado de Instrucción nº 4 de Pamplona, que fueron primero confirmados por la sección primera de la Audiencia Provincial y, posteriormente, por el propio tribunal que va a enjuiciar al caso. La Fiscalía pide para cada uno de ellos 22 años de cárcel e indemnizar a la víctima con 100.000 euros.

En la primera sesión se abordarán las cuestiones previas y se podrá escuchar por primera vez la voz de los cinco acusados. No será ni su declaración ni su interrogatorio por las partes. Sólo para decir si reconocen los hechos o parte de ellos, algo que negarán. Se declararán inocentes.

LA DECLARACIÓN DE LA VÍCTIMA

La joven, de 18 años en el momento de los hechos, acudirá a Pamplona el martes 14 de noviembre. No ha vuelto a la capital navarra desde que regresó a Madrid a las pocas horas de denunciar lo sucedido. No se verá las caras con los cinco sevillanos en ningún momento.

Ella declarará en la misma sala, pero, antes de que acceda, los cinco acusados serán trasladados a otro habitáculo contiguo, recluidos, desde donde podrán seguir por videoconferencia el interrogatorio de la mujer.

Las sillas destinas a público de la sala 102 del Palacio de Justicia de Navarra donde se celebrará  el juicio por la supuesta violación de San Fermín estarán vacías. 

La joven está obligada a responder a todas las partes, incluida la defensa de los acusados. Se prevé este momento como uno de los más importantes y clave en el juicio, y también como uno de los más duros, ya que se abordará con detalle todo lo ocurrido en el portal de Paulino Caballero. La defensa de los cinco procesados pretenderá desmontar en ese instante la versión de la mujer, para demostrar que todo lo ocurrido fue consentido, algo que han mantenido como su línea de defensa.

Cuando termine la declaración de la víctima comenzará el paso de testigos, agentes de Policía Municipal y Foral que atendieron a la mujer y que detuvieron en la plaza de toros a los acusados al término del primer encierro y sólo cuatro horas después de los hechos. Está previsto que acudan ante el tribunal 13 agentes de Policía Municipal de Pamplona y otros siete de la Policía Foral.

El miércoles 22 de noviembre será el momento de la declaración de los cincos inculpados, que serán interrogados también por todas las partes. Al contrario que la víctima, ellos pueden elegir por responder sólo a las preguntas de sus abogados, aunque es probable, ya que pretenden demostrar su inocencia, que opten por no poner pegas a cuestiones formuladas por la Fiscalía o el abogado de la denunciante.

El viernes 24 de noviembre, las acusaciones expondrán sus conclusiones. Y, con toda probabilidad, el juicio concluirá el lunes 27 con los alegatos de los tres abogados defensores y con el derecho a la última palabra de los cinco sevillanos. 

LA DISPOSICIÓN DE LA SALA

En la conocida como sala del jurado de la Audiencia de Pamplona sólo habrá sillas vacías en el espacio destinado al público. Las cámaras internas registrarán de manera íntegra lo que allí suceda, unos documentos en DVD que se entregarán a las partes cada vez que termine una sesión o al día siguiente.

Los cinco acusados se sentarán en cinco sillas que harán la vez del banquillo de los acusados frente al tribunal. Delante habrá un micrófono con otra silla preparada para los testigos, víctimas y acusados que irán pasando, por turnos, a declarar.

Vista de la sala 102 del Palacio de Justicia de Navarra donde se celebrará esta próxima semana el juicio por la supuesta violación de San Fermín.

Junto al tribunal estará la fiscal Elena Sarasate, el abogado de la joven madrileña, Miguel Ángel Morán Álvarez, y los dos letrados designados por el Gobierno de Navarra, Ildefonso Sebastián, y Ayuntamiento de Pamplona, Víctor Sarasa.

Al otro lado se colocarán los tres abogados que llevan la causa para defender a los detenidos: Agustín Martínez, Jesús Pérez Pérez y Juan Canales Cid.

LA PETICIÓN DE LA FISCALÍA

La Fiscalía de Navarra entregó en mayo su escrito de acusación, en el que solicita 22 años de prisión para cada uno de los cinco implicados en la causa por un delito continuado de agresión sexual (18 años), un delito contra la intimidad de la joven por grabar los hechos con el móvil (2 años) y otro por robo del teléfono móvil de la joven (2 años y 10 meses).

Aunque la pena de agresión sexual esta tipificada con un máximo 15 años, en este caso la Fiscalía ha considerado que se trata de un caso más grave, al ser un delito continuado, ya que los cinco acusados son responsables de su presunta violación y de la haber permitido las de sus otros cuatro compañeros. La Fiscalía ha añadido 3 años más al máximo posible, hasta llegar a los 18.

De izquierda a derecha Ángel Boza Florido, Jesús Escudero Domínguez, José Ángel Prenda Martínez, el militar Alfonso Jesús Cabezuelo Entrena y  Antonio Manuel Escudero Domínguez.

En el mismo escrito se pide la prohibición de comunicación con la víctima durante un periodo de 20 años, así como 10 años de libertad vigilada después de su salida de la cárcel. Los acusados deberán indemnizar a la víctima con 100.000 euros por el daño moral ocasionado y deberán indemnizar al Servicio Navarro de Salud con 1.531 euros por los gastos de la atención médica.

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