TRIBUNALES

Del velero en Ibiza a la cárcel de Pamplona: la historia del marchante de arte que estafó 5 millones de euros a 23 familias navarras

Tejada Salvatierra ingresó en prisión el pasado miércoles tras reconocer haber estafado a decenas de navarros tras el fracaso de su empresa de arte.

Un hombre contempla una exposición de cuadros. ARCHIVO
Un hombre contempla una exposición de cuadros. ARCHIVO  

Veleros, barbacoas y círculos de amistades selectos. El marchante de arte pamplonés Alberto Tejada Salvatierra, vecino de Gorráiz en los últimos años, ha ingresado este miércoles 26 de junio en el Centro Penitenciario de Pamplona.

Tejada presentó el pasado 8 de junio un escrito en los juzgados donde reconocía haber estafado más de 5 millones de euros a una veintena de familias navarras. La mentira era ya insostenible.

UNA MENTIRA DE 10 AÑOS Y MÁS DE 6 MILLONES DE EUROS

Sobre Tejada pesan varias denuncias de inversores de Pamplona que durante años le entregaron grandes cantidades de dinero para invertir en arte o en fondos. Lo que estas personas no sabían es que el dinero que le daban al subastador lo utilizaba para pagar sus deudas personales pendientes y ni siquiera existían los fondos de inversión donde decía depositar el dinero.

Tejada tras más de 10 años de prácticas fraudulentas debido al fracaso de su negocio de arte ha decidido confesar lo que había hecho con el dinero que hasta 23 familias de Pamplona y otras localidades navarras le habían entregado. La cantidad total del dinero sustraído asciende a 4.758.000 euros tal y como señala en su carta.

Ante la gran cantidad de afectados, dividió a los perjudicados en dos tipos: las que le prestaron dinero para invertir en arte y realmente el dinero se invertía en arte y las personas que pensaban estar invirtiendo en depósitos bancarios cuando en realidad Tejada utilizaba ese dinero para financiar las pérdidas de la empresa y  pagar los intereses de los depósitos bancarios ficticios.

El marchante reconoce haber "realizado malas prácticas contra el patrimonio" y haber incurrido en "delitos continuados de falsedad en documento mercantil" ya que les entregó durante años documentos falsos sobre los depósitos que no existían.

UN TRABAJADOR DE BANCA QUE SE PASÓ A LAS SUBASTAS DE ARTE

Tejada explicó que tras décadas dedicado al mundo de la banca y finanzas decidió adquirir en 2004 Subastas Appolo S.L. una sala de subastas ubicada en Bilbao y que en 2009 decidió trasladar a la calle Galicia de Pamplona.

Según explica, la idea de trasladar su negocio a Pamplona pretendía evitar grandes gastos fijos que se derivaban de la empresa cada mes. Sin embargo, en Pamplona la situación de la sala de subastas fue a peor ya que el mercado era más reducido y la crisis hizo mella en el sector.

Explica que buscó "medios alternativos de financiación" ante la inminente situación de ruina. Sin embargo, en su declaración añade un caso al margen de la vorágine de engaños a las familias navarras: una mujer pamplonesa fallecida recientemente que ya en 1997 le autorizó " a disponer como considerara oportuno" de una herencia de un familiar de Francia fallecido.

Según explica, la mujer le fue dando grandes cantidades de dinero en efectivo sin recibo alguno y él lo utilizó para invertir en su empresa de arte. Aunque señala no conocer con exactitud la cantidad, señala que podrían ser casi 2 millones de euros que harían ascender la cifra de lo estafado a 6.629.000 euros.

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