TRIBUNALES

"Peleles, payasos, hijos de...": los gritos contra policía municipal de los okupas que se enfrentan a dos años de cárcel

Más de 100 personas tomaron por la fuerza y sin autorización un edificio deshabitado del paseo de Sarasate de Pamplona.

Desalojo de un edificio okupado en el Paseo Sarasate en el que varios okupas y agentes municipales han resultado heridos. MIGUEL OSÉS  (12)
Desalojo de un edificio okupado en el Paseo Sarasate en el que varios okupas y agentes municipales han resultado heridos. MIGUEL OSÉS (12)  

"Peleles, payasos, hijos de puta". Son algunos de los gritos que los okupas del paseo de Sarasate profirieron contra la Policía Municipal de Pamplona, contra los que lanzaron, además de gritos, golpes y empujones. 

La Fiscalía pide dos años de cárcel para cada uno de los cuatro acusados de un delito de atentado contra la autoridad por los enfrentamientos ocurridos durante la ocupación de un edificio en el Paseo de Sarasate el pasado 8 de octubre en Pamplona. 

Además, les imputa a estas personas y a otros cinco acusados un delito de usurpación de bien inmueble, por lo que les pide a los 9 una multa de 1.800 euros cada uno. A otros cuatro acusado les suma, además, el delito de resistencia, por el que pide seis meses de cárcel. Uno de ellos deberá pagar una multa de 720 euros y pagar 175 euros por las lesiones producidas a un agente de la Policía Municipal de Pamplona. 

Es el segundo juicio sobre el caso que se celebra, ya que en enero se celebró el primero de ellos por las graves heridas a otro agente de Policía. 

En su escrito, la Fiscalía de Navarra relata que varias personas accedieron tras romper la puerta al edificio del número 13 del paseo de Sarasate que se encontraba deshabitado y que es propiedad de Construcciones y Promociones Sarasate XXI, que no había autorizado el acceso al interior. 

Alrededor de unas 100 personas entraron a su interior y metieron bebidas, alimentos y otros materiales, e incluso iniciaron la limpieza del edificio. Algunas de las personas salieron fuera y estuvieron haciendo pancartas de apoyo. 

Sobre las 13 horas del mismo día acudió hasta el lugar el jefe de la Policía Municipal, Jesús Munárriz, y un comisario, que se colocar en la puerta para evitar que más personas entraran al interior. 

"Con claro menosprecio del principio de autoridad, los congregados lejos de acatar el requerimiento empujaron, zarandearon y rodearon al comisario con el fin de que se retirara de la puerta y poder seguir con la ocupación", relata la Fiscalía en su relato de los hechos. 

En ese momento llegaron otros agentes de Policía Municipal, que trataron de retirar de allí a los congregados para liberar al agente de las agresiones. "Sin embargo, opusieron fuerte resistencia a la acción policial, ya que se enlazaron entre ellos, teniendo que hacer los agentes de policía del uso de la fuerza para conseguir al final deshacer el cerco efectuado", señala el mismo escrito. 

Los agentes efectuaron un cordón policial para evitar que más personas se acercaran, pero muchos de los allí presentes, "con claro menosprecio a la autoridad", lanzaron gritos e insultos contra los policías e intentaron romper el cordón policial, para volver a acceder al edificio, procediendo a empujar a los policías y a lanzarles golpes y patadas, de tal manera que causaron lesiones a varios agentes.  

Fue en este momento cuando se produjeron los gritos e insultos junto a otra expresiones, hasta que con la llegada de varias dotaciones de la Policía Nacional todos abandonaron el lugar. 

Algunos de los que se encontraban en el interior del lugar fueron detenidos en ese momento, mientras que otros han sido detenidos e identificados en fechas posteriores, tras el análisis de imágenes de los hechos.

Lo ocurrido con la ocupación de este edificio generó una fuerte polémica en Pamplona y en el consistorio, por el directo apoyo de Bildu y el alcalde Asirón a los okupas, mientras denostaban el trabajo de la Policía Municipal, que intentaba hacer cumplir la ley. 

De hecho, Asirón retiró a raíz de esos hechos las porras extensibles a los agentes, que reclaman ahora poder volver a utilizarlas ante la grave indefensión que sufren en distintas actuaciones. 

Fue la intervención del juez de guardia, que en esos momentos pasaba por el lugar, lo que derivó la intervención final de la Policía Municipal controlada por Bildu, que se resistía a tomar medidas que fueran contra los okupas, de ideología abertzale y cercanos al equipo de gobierno municipal del cuatripartito de Pamplona. 

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