TRIBUNALES

"No podemos entender por qué nos ha denunciado": la declaración de los cinco de La Manada ante el juez

Los procesados han explicado que mantenían relaciones en grupo de manera habitual y que robaron el móvil de la chica "por avaricia". 

Jesús Cabezuelo, uno de los acusados, este miércoles en el coche policial que lo ha trasladado a la hora de comer de la Audiencia de Navarra a la cárcel. FOTO: PABLO LASAOSA
Jesús Cabezuelo, uno de los acusados, este miércoles en el coche policial que lo ha trasladado a la hora de comer de la Audiencia de Navarra a la cárcel. FOTO: PABLO LASAOSA  

Sorprendidos por la denuncia de la mujer. Así se han mostrado este miércoles en la Audiencia de Navarra los cinco sevillanos acusados de la violación grupal de San Fermín del 7 de julio de 2016. "No puedo entender por qué nos ha denunciado", ha dicho uno de ellos preguntado por cuál es el motivo de la víctima para sentarlos ante el tribunal si, según sus versiones, ella consintió las relaciones. 

Incluso han ido más allá: no fue sólo consentimiento, sino que ella promovió el encuentro sexual con los cinco y se mantuvo activa durante los más de 15 minutos que permanecieron en el interior del portal nº 5 de Paulino Caballero. Esta ha sido su principal línea argumental ante el juez. 

José Angel Prenda, Manuel Escudero, Ángel Boza, Antonio Manuel Guerrero y Alfonso Jesús Cabezuelo han declarado, por este orden, durante más de una hora cada uno para responder a las preguntas de la acusación particular, de la fiscal y de sus abogados. Los cinco se han negado a responder al Gobierno de Navarra y el Ayuntamiento de Pamplona por "coherencia", ya que solicitaron en su momento que no pudieran personarse en la causa. 

Han explicado que era "evidente" el consentimiento, que ella inició las acciones con sexo oral y que, por tanto, no era necesario ninguna aprobación previa. 

Prenda ha abierto fuego a primera hora de la mañana para rememorar cómo se inició el encuentro con la víctima. Fue él quien la saludó primero en el banco de la Plaza del Castillo y charlaron primero sobre fútbol y su sevillismo. "Además soy cinturón negro en sexo oral", ha explicado Prenda al juez sobre su conversación con la mujer. 

A partir de ese momento, siempre según sus versiones, la conversación sobre sexo y mantener relaciones con todos ellos desencadenó que comenzaran a buscar un lugar para el encuentro. "Dijo que se atrevía con los cinco, que nos lo iba a demostrar", ha mantenido el acusado. 

"No me extrañó la propuesta de la chica de hacerlo con los cinco por el contexto, a las 3 de la mañana de fiesta en San Fermín. No era la hora de misa a las 12 del mediodía", ha dicho Escudero sobre por qué consideraron "normal" que una chica a la que acababan de conocer quisiera acostarse con todos a la vez. 

"Mis relaciones en grupo han sido habituales, las he practicado 15 o 20 veces, aunque no recuerdo si esta fue la primera vez con 5 hombres", ha asegurado el procesado acerca del sexo en grupo. 

"YA HABÍAMOS TERMINADO"

Ángel Boza ha sido el más afectado por las circunstancias, según los presentes en la sala, aunque todos ellos han respondido con serenidad y frialdad sobre los hechos. Los cinco han seguido durante las 7 sesiones anteriores todo el devenir del juicio y han sido interrogados después  de conocer todos los detalles y declaraciones de la víctima, testigos y peritos. 

"¿Por qué se fueron del portal dejando a la chica allí?", les han inquirido. "Ya habíamos terminado y estábamos de fiesta", han señalado de manera similar los cinco hombres. 

Antonio Manuel Guerrero, guardia civil, ha sido consultado sobre el robo del móvil a la chica, que le quitó de la riñonera antes de marcharse. "Lo hice por avaricia", ha respondido. Poco después, tras ser retenidos por la Policía Foral en la plaza de toros tras el encierro tiró el móvil en la cuesta de Labrit. "Lo hice porque nos podían acusar del robo", ha admitido. En la primera sesión del juicio ya reconoció este punto pero aseguró que se trató de un "hurto", pero no de un robo con violencia. 

Era un móvil de la marca Samsung valorado en 199 euros, de gama media, al que Guerrero le quitó la funda y le extrajo la tarjeta SIM y la tarjeta de memoria, que fueron encontradas posteriormente por la policía en el rellano de los hechos. 

Los otros cuatro procesados han asegurado que no fueron conscientes del robo del teléfono móvil por parte de su compañero, ni tampoco de cuando se desprendió de él. La fiscal y la acusación consideran que se lo quitaron para dejar a la mujer incomunicada. 

"ELLA NO IBA BORRACHA"

Ninguno de los acusados ha sabido responder con detalle por qué no se intercambiaron sus números con la chica para volver a verse si las relaciones habían resultado tan exitosas. "No lo suelo hacer en estos casos", ha matizado uno. 

Tampoco le han dado especial relevancia a los momentos previos en el Hotel Europa, episodio previo donde solicitaron una habitación "para follar". "No lo recuerdo bien, hace tiempo de aquello", han sido algunas de las respuestas. 

Los cinco han considerado que "ella no iba borracha" en el momento de los hechos, "sólo lo normal de una noche de fiesta", han añadido. La mujer arrojó una tasa de 0,91 gramos de alcoholo por litro de sangre. 

Todos han asegurado que no consumen porros (hachís), algo que la víctima pensó que iban a fumar dentro del portal y motivo por el que accedió.

En su declaración, los cinco acusados han insistido en que en ningún momento hubo fuerza o intimidación y que ella accedió al portal de común acuerdo, "sabiendo a lo que iban". 

UN VÍDEO BORRADO

Dos de ellos, Guerrero y Cabezuelo, grabaron en vídeo 96 segundos de los actos sexuales. Los cinco han asegurado que todos fueron conscientes de que se grababa lo que ocurría y que la denunciante tampoco se opuso, aunque no se consultó expresamente. 

Cabezuelo grabó un vídeo de 40 segundos que fue recuperado posteriormente por la Policía Municipal de Pamplona de la memoria del teléfono. Lo borró en algún momento entre las 3.20 horas y las 10.20 horas. "Suelo borrar estos vídeos, es algo habitual, no fue por nada especial. Tengo novia", ha añadido. 

La sospecha es que Cabezuelo pudo borrar en las dos horas que tuvieron libres desde que la Policía foral los retuvo en la plaza de toros y los detuvo de manera definitiva en el barrio de San Jorge, aunque es algo que no se le ha preguntado ni se ha podido precisar por parte de la policía. 

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