TRIBUNALES

Giro en el caso de 'La Manada': la víctima dice que no la metieron a la fuerza en el portal y que no pudo negarse a las relaciones

En el juicio ha mantenido que ella no quería tener sexo con los acusados y que entró en 'shock' cuando todo ocurrió. 

Una chica sentada desconsolada junto a la imagen del portal de Paulino Caballero donde ocurrieron los hechos. NAVARRA.COM
Una chica sentada desconsolada junto a la imagen del portal de Paulino Caballero donde ocurrieron los hechos. NAVARRA.COM  

El caso de la supuesta violación de San Fermín ha dado un giro después de la declaración de la víctima, la joven madrileña que denunció los abusos sexuales ocurridos en un portal de la calle Paulino Caballero de Pamplona en la noche del 7 de julio de 2016. 

Al contrario de lo que se había conocido hasta la fecha, la joven ha señalado que los acusados no la metieron a la fuerza en el portal, ya que iban cogidos de la mano y solo la "acompañaron". Además, ha asegurado que no le taparon la boca ni le hicieron daño para llegar al rellano del portal donde presuntamente fue violada. 

Aún así, ha mantenido con firmeza que ella no quería mantener sexo con los acusados, pero que tampoco pudo negarse porque ni lo hablaron previamente ni se lo propusieron, por lo que cuando accedió al portal no sabía lo que iba a ocurrir después.

Preguntada por el instante en el que los cinco acusados comenzaron supuestamente a forzarla, la joven ha señalado ante el juez que en ese momento entró en shock y se dejó llevar, sin que recuerde haber sufrido "dolor" durante las relaciones no consentidas.  "Entré en pánico, sólo quería que acabara y cerré los ojos", ha asegurado. 

La joven, de 18 años cuando ocurrieron los hechos, ha declarado este martes en la Audiencia de Navarra ante el tribunal que juzga los hechos, sin mantener contacto visual con los cinco acusados, que han seguido el interrogatorio desde una sala anexa a través de un sistema de videoconferencia. 

Durante más de tres horas ha relatado a los tres magistrados que dictarán sentencia lo ocurrido entre las 2.45 y 3.30 horas de la primera noche de los Sanfermines de 2016, el tiempo transcurrido entre su primer contacto con los cinco procesados y el final de los hechos denunciados. 

La mujer ha declarado de manera calmada, serena, sin transmitir aflicción al recordar lo ocurrido. Ha mantenido un discurso coherente y sencillo, intercalado con alguna media sonrisa de tranquilidad sin llorar. 

Antes de su declaración ha llegado hasta Pamplona desde Madrid acompañada de sus padres y de una tía, que no han podido tampoco seguir la declaración de la chica y la han esperado hasta regresar a casa a mediodía. El juicio se celebra a puerta cerrada para "preservar la intimidad" de la víctima y de los acusados. 

Lo cinco jóvenes sevillanos han mantenido siempre en sus versiones que las relaciones sexuales fueron consentidas y que en ningún caso forzaron a la joven en el portal, sino que ella mantuvo una actitud activa durante el tiempo en el que estuvieron en el rellano. 

Esta información ha sido en diversos informes policiales contrastada con los vídeos grabados por dos de los acusados, más de minuto y medio de grabaciones aunque de baja calidad. En ellos, según recogió la Policía en un informe, la mujer permanece en todo momento con los ojos cerrados y en una actitud pasiva, como de dejarse llevar.

Los vídeos no se han mostrado este martes en el juicio durante la declaración de la víctima, aunque el juez lo había autorizado si algunas de las partes lo consideraban. 

SU ENCUENTRO Y UN BESO

En su declaración ante el tribunal, la mujer ha corroborado cómo se produjo su encuentro con los cinco acusados, cuando ella se encontraba sentada en un banco de la Plaza del Castillo, al término de una verbena antes de las 3 de la mañana. 

Ha mantenido su versión de que ella quería regresar al vehículo con el que había llegado a Pamplona junto a otro amigo de Madrid y que estaba aparcado en el barrio de Lezkairu y que los sevillanos se ofrecieron a acompañarle, aunque ella trató de zafarse

También ha reconocido que en el camino por las calles entre la Plaza del Castillo y Paulino Caballero se besó con uno de ellos, pero que en ningún momento se habló de mantener relaciones sexuales ni tuvo conocimiento de que sus acompañantes preguntaran en un hotel por una habitación. 

Su relato sobre su negativa a mantener relaciones sexuales se ha basado en que no se negó a tenerlas porque no se llegó a hablar de ellas, así que nunca podía esperar que entrar a un portal podría terminar con esas consecuencias, fue algo inesperado. Tampoco le sorprendió que entraran al portal, a donde dice accedió cogida de la mano de uno de los chicos, pero sin ser forzada. 

Ha mantenido que una vez en el interior no le taparon la boca ni gritó, que sólo vio que sus acompañantes le decían que mantuviera silencio con gestos con el dedo sobre la boca y que ella misma subió las escaleras interiores del portal que llevan al cuarto o rellano donde sucedieron los hechos. 

Fue en ese momento cuando, según su versión, entró en shock por lo sucedido y se dejó llevar. La acusación y la Fiscalía mantiene que fue forzada por los cinco hombres, que le obligaron a mantener relaciones sexuales, con felaciones, penetración vaginal y anal. En los análisis médicos se encontraron restos de semen de dos de ellos. 

Cuando todo terminó recogió sus cosas y se percató de que no tenía su teléfono móvil, pero no fue consciente de que se lo hubieran robado los jóvenes. También ha ratificado que pensó que eran 4 y no 5 los hombres con los que estuvo en el portal, tal y como declaró ante la Policía Municipal que le atendió.

VERSIÓN QUE NO COINCIDE

Esta versión de la joven choca con los escritos de acusación presentados por su abogado y por la propia Fiscalía, que aseguran que cuando uno de los acusados franqueó la entrada al portal, "dos de ellos agarraron a la chica por los brazos y la metieron en el portal, tapándole la boca y diciéndole que se callara y no gritara", algo que la propia víctima no ha reconocido en su declaración. 

Tampoco coincide con las acusaciones el hecho de que la llevaron hasta el segundo rellano, porque la joven ha señalado que subió ella misma las escaleras. Es a partir de este momento cuando la mujer mantiene que entró en shock, cuando los cinco hombres la rodearon, le quitaron la riñonera y el jersey y le bajaron los leggins.

"¿Les dijo en ese momento que no quería mantener sexo?", le han preguntado. "No", ha respondido la mujer, que aún así ha ratificado que no deseaba esas relaciones y que no dio su consentimiento a los acusados. 

TODO TERMINÓ

Cuando los cinco procesados concluyeron, la víctima se quedó sola en el interior del portal, abandonada. Los acusados salieron sin despedirse, sin decirle nada y tras llevarse su teléfono móvil, algo que han reconocido. 

Ella, aturdida, regresó a la calle y se sentó llorando en posición fetal en un banco de la avenida Roncesvalles. Allí la encontró una pareja que este martes también ha ratificado ante el juez lo sucedido. La chica primero les advirtió que le habían robado el móvil porque quería llamar a su amigo de Madrid, tal y como ha ratificado en el juicio. 

Sin embargo, poco después, hablando con ella, se sinceró con la pareja y les habló de la agresión sexual, por lo que llamaron a la Policía Municipal de Pamplona, que acudió para atender a la joven y trasladarla hasta un centro hospitalario. 

En los informes médicos efectuados no se encontraron restos de drogas en la mujer, aunque arrojó un resultado de 0,91 gramos de alcohol por litro de sangre. También se le detectaron lesiones en sus partes íntimas que precisaron de una asistencia facultativa y se le administró tratamiento farmacológico. 

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