TRIBUNALES

El toro de Kukuxumusu, al banquillo: llevan a Urmeneta a juicio por la propiedad intelectual de los dibujos

Un juzgado de Pamplona acoge la vista entre Mikel Urmeneta y su antigua empresa sobre los derechos de uso de sus creaciones.

Bermejo y Urmeneta cuando firmaron el acuerdo de Kukuxumusu en febrero de 2014.
Bermejo y Urmeneta cuando firmaron el acuerdo de Kukuxumusu en febrero de 2014.  

Hace sólo un año, en enero de 2016, Mikel Urmeneta anunciaba por sorpresa su salida de Kukuxumusu, la marca de dibujos que fundó a principios de los 90 en Pamplona. La crisis rompió muchos sueños dentro de la empresa, que hasta entonces navegó con pulso firme y presencia en decenas de países. 

Urmeneta tuvo que llamar en 2014 al publicista pamplonés Ricardo Bermejo para inyectar dinero en la marca y redirigir el rumbo de una nave que comenzaba a hacer aguas, con una seria crisis interna. Sin embargo, el matrimonio apenas se mantuvo feliz durante un año. Las disputas por el liderazgo en la creatividad, su salario y decisiones que no compartía llevaron a Urmeneta a abandonar la firma. Cada uno con su versión. 

Urmeneta y Kukuxumusu litigan ahora por los derechos y la propiedad intelectual de los dibujos y sobre quién puede seguir utilizándolos en el futuro. La vista se celebra este jueves 9 de febrero en Pamplona en el Juzgado de lo Mercantil nº 1 impulsada por Kukuxumusu. 

Kukuxumusu defiende que es titular de los derechos económicos (reproducción, distribución, comunicación pública y transformación) de los dibujos del Universo Kukuxumusu, derechos que le corresponden conforme a los contratos de cesión aportados a la causa. Urmeneta quiere seguir dibujando con un estilo similar para su nueva firma.

LA RUPTURA ENTRE LAS PARTES

El fundador de Kukuxumusu, que aún conserva el 33% de la compañía, calificó de "incomprensible la decisión del socio mayoritario" (Bermejo, con el 66%), y aseguró que había sido "expulsado" de su propia marca.  Kukuxumusu, por su parte, negó la expulsión y mantuvo que la decisión de dejar el día a día de Kukuxumusu fue estrictamente suya.

Comenzó un cruce de reproches y acusaciones con datos cruzados sobre la aportación de Urmeneta a la empresa y la necesidad de reducir sus honorarios, que la propia firma fijó en unos 250.000 euros anuales. "No podemos pagar elevadísimos honorarios a un director artístico que apenas aporta y que está centrado en sus proyectos personales", defendieron desde Kukuxumusu

Kukuxumusu desveló entonces que intentó negociar una reducción de sus honorarios, pero Urmeneta ni aceptó ni hizo ninguna contrapropuesta, lo que la empresa entendió como una negativa a seguir en el proyecto en las actuales circunstancias. Junto a Urmeneta también dejaron la "fábrica de dibujos" otros dibujantes freelance habituales de la firma que se trasladaron a un nuevo proyecto. 

"Mikel Urmeneta se presentó un día en las oficinas, en actitud amenazante y violenta contra su socio, el gerente y el resto de trabajadores de la empresa y amenazó a su socio, insultó al gerente y llegó a lanzar un ordenador contra el suelo; exigía el pago inmediato de sus honorarios mensuales, retrasados dos meses debido a una falta de liquidez puntual de la empresa, la cual antepuso, en todo momento, el ingreso de las nóminas de sus trabajadores", afirmaron en un comunicado desde la marca sobre la ruptura.

EL NACIMIENTO DE OTRA MARCA

Sólo unos días después de la disputa, Urmeneta presentó en Pamplona su nueva marca, Katuki Saguyaki, junto a los dibujantes Txema Sanz, Belatz, Asisko y MKO.

No faltaron en ese momento reproches públicos para el dueño de Kukuxumusu, que sólo unos meses antes había salvado a la empresa y había firmado un acuerdo propiciado por el propio Urmeneta. Cuando Bermejo entró en la empresa, estaba al borde del precipicio. En ese momento, Urmeneta firmó un contrato de prestación de servicios como director artístico y mantuvo su 33% de accionariado.

Urmeneta acusó a Bermejo de apartarle de la marca y despreció el valor de su 33% de Kukuxumusu, que comenzaba ya una lenta para firme recuperación económica. En ese mismo momento se plantearon los primeros problemas legales, ya que Mikel Urmeneta anunció que su antigua se quedaba "sin autorización" para utilizar los personajes, iconografía y estilos que él había creado. 

UN AUTO PROVISIONAL

Con la llegada de San Fermín, Mikel Urmeneta esperaba lanzar con éxito Katuki Saguyaki, pero una resolución judicial se cruzó en su camino. A sólo unos días del Chupinazo del 6 de julio, el Juzgado de lo Mercantil Nº 1 de Navarra emitió un auto en el que prohibía a Mikel Urmeneta la reproducción, distribución, comunicación o transformación de los dibujos del Universo Kukuxumusu.

De esta manera, estimaba íntegramente la petición de medidas cautelares solicitada por Kukuxumusu, por lo que Urmeneta no pudo comercializar las camisetas y demás productos que esperaba. El auto consideraba que “los dibujos utilizados por Mikel Urmeneta en la página web de Katuki Saguyaki eran copias o transformaciones de aquellos que fueron cedidos en exclusiva a la Kukuxumusu”.

La resolución del conflicto está a punto de resolverse. Mientras tanto, el toro azul espera en el banquillo de los juzgados.


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