TRIBUNALES

El Prenda reaparece irreconocible ante el juez: el primer día de la 'manada' en el banquillo de los acusados

Los cinco acusados por la violación de San Fermín han comparecido bien vestidos, afeitados y con camisas de manga larga para ocultar sus tatuajes.

A la izquierda el furgón que ha trasladado a los cinco acusados a la Audiencia, una agente de la Policía Foral vigila el edificio y las ventanas donde se ha celebrado la vista. ALZUGARAY
A la izquierda el furgón que ha trasladado a los cinco acusados a la Audiencia, una agente de la Policía Foral vigila el edificio y las ventanas donde se ha celebrado la vista. ALZUGARAY  

Perfectamente vestidos y arreglados, bien afeitados, con camisas de manga larga para ocultar sus tatuajes y con un aspecto deportivo. Así han comparecido este lunes en Pamplona los cinco acusados por la presunta violación ocurrida durante los Sanfermines de 2016. 

El día ha sido largo después de un año y medio de espera. Ángel Boza, Jesús Escudero, José Ángel Prenda, Alfonso Jesús Cabezuelo y Antonio Manuel Guerrero han salido en un furgón policial sobre las 8.40 horas de la prisión de Pamplona.

Todos han desayunado en el centro penitenciario, donde han coincidido por primera vez en meses, ya que Guerrero y Escudero han estado internos en una prisión militar de Alcalá de Henares en Madrid. Allí se han aseado y se han afeitado para la ocasión. Todos han escogido un tipo de ropa con vaqueros o pantalones chinos, camisas de cuello y manga larga, bien vestidos. 

Ha llamado la atención de los presentes en la sala la extremada delgadez de José Ángel Prenda, el miembro más conocido del grupo, de aspecto corpulento y más grueso que sus compañeros en las imágenes de los Sanfermines de 2016, cuando ocurrieron los hechos.

Desde que fue internado en la cárcel de Pamplona ha cuidado su alimentación y practica mucho deporte. Más de 20 kilos menos y casi irreconocible, a tenor de las palabras de varios de los abogados presentes en la sala de vistas, que se han sorprendido del aspecto del joven sevillano. 

DEL FURGÓN A LOS CALABOZOS

Sobre las 9 horas han llegado al edificio de la Audiencia de Pamplona. Han accedido por la puerta trasera a un garaje y de allí la Policía Nacional los ha entregado a la Policía Foral, responsable de la seguridad del edificio. Los cinco han pasado hasta los calabozos del edificio, donde han podido saludar a alguno de sus abogados hasta que han sido llamados a la vista. 

El tribunal que les va a juzgar durante dos semanas, formado por dos hombres y una mujer, ha comenzado la vista 13 minutos más tarde sobre el horario previsto. Cuando los magistrados han entrado a la sala los cinco acusados ya habían sido conducidos hasta el interior y se han sentado en unas sillas verdes frente a los jueces. A su derecha sus abogados defensores, Jesús Pérez Pérez, Agustín Martínez Becerra y Juan Canales Cid. Los tres letrados han estado en la sala acompañados cada uno de otro abogado que hace las veces de ayudante en el caso. 

Cuando los miembros de la 'manada' han mirado a su izquierda se han encontrado las miradas de las cuatro voces que piden para ellos entre 22 y 25 años de prisión: la fiscal Elena Sarasate; el abogado de la joven madrileña, Miguel Ángel Morán Álvarez; y los dos letrados designados por el Gobierno de Navarra, Ildefonso Sebastián, y Ayuntamiento de Pamplona, Víctor Sarasa. Les acusan de agresión sexual continuada, de un delito contra la intimidad por grabar los hechos y de robo con violencia.

Los cinco jóvenes sevillanos han permanecido en la Audiencia de Navarra durante más de cinco horas, cuatro de ellas por la celebración de la vista, interrumpida casi 45 minutos para la deliberación de los magistrados de cuestiones previas de sumo interés para el desarrollo del juicio. 

Todo en la sala ha estado cerrado, puertas y ventanas, donde incluso se han colocado papeles de obra para evitar que se pueda ver nada desde el exterior

TRANQUILOS Y SIN GESTOS 

Durante ese tiempo han permanecido tranquilos, sin hacer apenas gestos ni comentarios. Han escuchado a cada una de las partes mientras se debatían aspectos como la de adelantar su declaración de la semana que viene a este martes 14 de noviembre. Ha sido una petición de la Fiscalía a la que se han sumado posteriormente la acusación particular y popular. Los jueces, sin embargo, no lo han aceptado y los cinco procesados no serán interrogados hasta el miércoles 22 de noviembre. 

El tribunal ha considerado que es la mejor forma de garantizar una mejor defensa de los acusados. La acusación en bloque ha considerado que se trata de una medida de ventaja para los sevillanos, que podrán de esta manera responder después de haber escuchado a todas las partes del proceso. 

De hecho, este mismo martes 14 la joven madrileña víctima de los supuestos abusos será la primera en declarar ante la mirada de jueces y abogados. Los acusados serán conducidos a una sala contigua desde donde podrán seguir, mediante videoconferencia la versión de la mujer. 

En esa misma sala han permanecido este lunes durante la primera sesión del juicio entre las 12.45 y las 13.30 horas, momento en el que se ha producido el receso. Han permanecido custodiados por agentes de la Policía Foral, pero sin esposas, que sólo han llevado durante los momentos de traslado desde la cárcel y en su regreso a la prisión. 

También han tenido que escuchar los cinco acusados como los jueces tumbaban una petición de sus abogados. Los letrados no han accedido a dejar fuera del proceso a los letrados del Gobierno de Navarra y del Ayuntamiento de Pamplona. Los defensores consideran que ninguna de las dos instituciones es perjudicada en los hechos que se juzgan y que, por tanto, no deben ser acusación en un caso sobre el que no tendrían opinión. No ha sido así y los dos abogados seguirán en el caso. 

Uno de los jueces, Ricardo González, ha emitido un voto particular y ha votado a favor de excluir a las dos instituciones del proceso. 

Sí se ha admitido una prueba encargada por la defensa a un detective privado que elaboró un informe sobre la situación de la víctima después de los hechos. En las mismas cuestiones previas se ha rechazado que los mensajes de WhastApp intercambiados por los jóvenes ajenos a la noche del 7 de julio formen parte del procedimiento y no serán tenidos en cuenta. Una investigación paralela llevó a la policía a relacionar a los detenidos con otros hechos ocurridos en Pozoblanco, pero todo esto no se mencionará en las sesiones, como tampoco conversaciones sobre el uso de drogas o de mantener relaciones en su viaje a Pamplona.  

"INOCENTES"

Tras las cuestiones previas al juicio, que se han dilatado debido al debate suscitado en la sala y el tras el receso para resolver esos asuntos, ha sido el momento de que los cinco acusados manifestaran su posición con respecto a los hechos que se les imputan. Los cinco han respondido de manera breve, muy concisos. Se han declarado no culpables e inocentes de haber violado a la joven en el portal. 

Sólo uno de ellos, el guardia civil Antonio Manuel Guerrero ha reconocido que se llevó el teléfono de la chica, pero ha precisado que se trató de un "hurto", ya que no hubo ni violencia ni intimidación. Guerrero ya reconoció los hechos en un giro del proceso un año después y este lunes en Pamplona ha rebajado la calificación de robo (2 años de prisión) a hurto, algo menor. 

Ninguno de ellos ha querido ir más allá en su turno de palabra y se han limitado a cumplir con el guión procesal. Para su declaración completa e individual habrá que esperar más de una semana.

Cada día, durante dos semanas, viajarán en el mismo furgón policial de la cárcel de Pamplona hasta la Audiencia de Navarra. Esposados y bien vestidos. 

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