TRIBUNALES

Absueltos cuatro acusados de imponer trabajos forzosos a inmigrantes en una bodega de Mendavia 

Al parecer, y tal y como resuelve la sentencia, no está probado que se dedicaran a captar y acoger inmigrantes portugueses.

Imagen de una bodega. ARCHIVO
Imagen de una bodega. ARCHIVO  

La Audiencia Provincial de Navarra ha absuelto a cuatro acusados de un delito de trata de seres humanos en concurso con un delito de inmigración ilegal, al no tener probado que se dedicaban a captar y acoger a inmigrantes portugueses para imponerles trabajos forzados en una bodega de Mendavia.

En la sentencia, que puede ser recurrida, el tribunal considera que "no se ha acreditado la captación, transporte, traslado y acogimiento de seres humanos con el fin de imponerles trabajo o servicios forzados, abusando de la necesidad o vulnerabilidad" de la víctimas, que fueron reclutadas en Portugal para trabajar en una bodega de Mendavia.

El tribunal considera probado que uno de los acusados, de nacionalidad portuguesa al igual que otros dos, mientras que la cuarta es navarra, acordó con el encargado de una bodega encargarse de proporcionar una cuadrilla para trabajar en las tierras que la empresa tiene en Mendavia.

Las bodegas ofrecieron un contrato con cada uno de los trabajadores con un pago de 60 euros diarios por una jornada de 8 horas, y el encargado de buscar a los trabajadores contactó con 12 operarios de origen portugués, a quienes dijo que les abonaría 35 euros por día al descontarles alojamiento, comida, transporte y materiales para el trabajo.

Este acusado, que asumió las funciones de jefe de cuadrilla, alojó a siete de estos trabajadores en una casa de alquiler y al resto en otra, ambas en Mendavia, donde comían todos juntos y desde donde se desplazaban a las tierras de trabajo en una furgoneta.

Todos ellos firmaron un contrato con la bodega, si bien tanto las nóminas como las cartillas bancarias permanecieron en poder del acusado que ejercía como jefe de cuadrilla, quien junto a otro compatriota -no acusado en esta causa- constituyó una sociedad para la contratación de trabajadores que atendieran las labores agrícolas de terceros.

A partir de ahí otros propietarios agrícolas emplearon por medio de esta sociedad a algunos de los trabajadores inicialmente contratados para la bodega.

La sentencia revela que la mujer con la que convivía este acusado y los otros dos acusados, familiares del primero, conocían y participaban en la gestión de estos trabajadores, que recibían sus cartillas el día de cobro para que acudieran a realizar los ingresos y, una vez obtenidos en metálico, los entregaban al principal acusado.

Este guardaba las cartillas hasta el mes siguiente y se reunían con cada trabajador para examinar los gastos y detraer de su salario lo correspondiente a alojamiento, comida y materiales.

La sentencia absuelve a los acusados porque "no se ha acreditado la captación, transporte, traslado y/o acogimiento de seres humanos con el fin de imponerles trabajo o servicios forzados, abusando de la necesidad o vulnerabilidad de la víctima".

Así, constata que todos los trabajadores manifestaron "ser conocedores de las condiciones pactadas y haberlas aceptado, sin que conste que estuviesen en ningún momento coaccionados y/o privados de libertad". 

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