SUCESOS

Se inventa una historia sobre su madre para movilizar a los servicios de emergencia de Pamplona y poder entrar en casa

Multa "muy grave" para un vecino de la capital navarra por trasladar hasta la calle Gorriti a la policía y a los bomberos. 

La calle Felipe Gorriti, en Pamplona. Archivo
La calle Felipe Gorriti, en Pamplona. Archivo  

Un suceso cuanto menos curioso y plagado de 'picardía' ha tenido lugar esta pasada noche de lunes en la capital navarra. Los hechos llaman a pensar en el abuso ciudadano que busca aprovecharse de la efectividad y el trabajo de los equipos de emergencia que actúan en Pamplona. 

Narran fuentes de la Policía Municipal estos hechos, que retratan el descaro de un vecino de Pamplona para cometer un delito de carácter "muy grave" recogido dentro de la ordenanza municipal sobre promoción de conductas cívicas. En concreto, el capítulo hace referencia a una utilización inadecuada de los servicios públicos. Más perfilado, su provocación maliciosa para movilizar a los servicios de urgencia.

Un hombre residente en la capital foral y de 51 años realizó en la noche de este lunes una llamada a dependencias policiales para aprovecharse de su trabajo. Pero la realidad de los hechos (que se había olvidado de las llaves y no podía entrar en casa) no fue su argumento inicial. 

Eso sí, bien le sirvió este motivo para inventarse una excusa y hacer que los bomberos y un coche patrulla de la Policía Municipal acudiesen a su rescate en la calle Gorriti del Ensanche pamplonés. Al parecer, el hombre contó a los municipales que su madre, de 86 años, estaba encerrada en casa a las 23.10 horas y no respondía a su llamada. 

Esta razón provoca, por la gravedad de las posibles consecuencias, una situación de urgencia en los equipos de trabajo. El hecho de que podría haberle pasado a la señora, trasladó con rapidez a los dos equipos hasta el lugar. Allí estaba el hombre, a las 00 horas, llamando a un timbre al que "nadie contestaba". 

Como tal, los efectivos actuaron hasta abrir la puerta de la vivienda. Una vez dentro, no había nadie en el interior. 

El vecino denunciante de lo supuestamente ocurrido, al ser preguntado, trasladó a los policías y a los bomberos la siguiente frase sobre su madre: "Pues no sé, igual está todavía por ahí. Ya volverá".

INCREDULIDAD EN LOS AGENTES

La incredulidad de sus explicaciones al tratarse de una persona mayor (86 años) y la hora citada, hizo a los agentes investigar sobre el posible paradero de la mujer. Tras realizar distintas gestiones, se comprobó que la señora llevaba más de año y medio viviendo en una residencia de ancianos. 

El hombre, intentando excusar su actuación, alegó entonces que había perdido las llaves de la vivienda y quería entrar en casa. Su opción, en vez de llamar a un cerrajero o intentar localizar un llavero que le permitiese el acceso, fue desplegar a los servicios de emergencia. Se trata de un delito.

Asimismo, tanto bomberos como la Policía Municipal estuvieron más de 40 minutos trabajando en este suceso malintencionado del que se aprovechó este vecino, que tendrá que pagar una multa de entre 1.500 y 3.000 euros. Una 'gracia' un tanto cara que preocupa al cuerpo local por ser "un tipo de actuación que no tiene cabida en una sociedad como la actual". 

Así lo valoran las fuentes que han relatado los hechos, que además explican cómo "tristemente" no se trata de un caso aislado, puesto que se da con más frecuencia de la que se cree. Aunque tampoco resulte habitual.


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