SOCIEDAD

¿Puede ayudar la integración sensorial al desarrollo del niño? Un curso en Pamplona forma a 70 profesionales

La Asociación Navarra de Autismo (ANA) organiza una jornada impartida por dos terapeutas del Centro Aytona de Madrid.

Participantes en el curso de formación de Integración Sensorial. CEDIDA
Participantes en el curso de formación de Integración Sensorial. CEDIDA  

El salón de actos de la biblioteca del Edificio de Ciencias de la Universidad de Navarra ha acogido este fin de semana un curso de formación introductorio al enfoque de integración Sensorial de Jean Ayres, llevado a cabo por dos terapeutas ocupacionales especializadas del Centro Aytona de Madrid.

Más de 70 profesionales y familiares se han formado durante 12 horas en un curso compuesto de formación teórica y práctica-vivencial organizado por la Asociación Navarra de Autismo (ANA), en colaboración con el centro Teseo de terapia ocupacional.

El objetivo principal de la formación ha sido que los profesionales conociesen el impacto de la hiper o hipo sensibilidad sensorial en las personas con autismo y en personas con otros trastornos, reconocer los diferentes sentidos, además de adquirir las competencias y estrategias en el reconocimiento de la integración sensorial como parte del bienestar, y su impacto en el aprendizaje y el desarrollo.

Toda la información que recibimos sobre el mundo nos viene a través de nuestros sistemas sensoriales. Debido a que muchos de estos procesos tienen lugar dentro del sistema nervioso, en un nivel inconsciente, normalmente no nos damos cuenta de ellos.

MÁS SENTIDOS

Estamos familiarizados con los sentidos del gusto, olfato, vista y oído, pero la mayoría no pensamos en que en nuestro sistema nervioso también sienten el tacto, el movimiento, la fuerza de la gravedad y la posición corporal. Justo a la vez que los ojos detectan una información visual y la transmiten al cerebro para interpretarla, los receptores del resto de sistemas sensoriales captan la información que ha sido transmitida al cerebro.

Además de los sentidos tradicionales que conocemos (la vista, el oído, el gusto, el tacto y el olfato), existen dos sentidos más muy importantes, que son el propioceptivo y el vestibular. El sistema vestibular nos da información sobre la orientación que tenemos respecto a la gravedad, lo que nos permite tener seguridad emocional y no tener miedo a las alturas o al movimiento.

La gravedad y movimiento propioceptivo y visual permiten al niño o niña jugar con movimiento y realizar tareas de coordinación bilateral, y tener reacciones de equilibro, que le permiten realizar con éxito actividades aparentemente tan sencillas como tener puntería, coger un balón o no caerse ante un empujón. Además, la propiocepción permite al niño sostener la postura de su cuerpo contra la gravedad y realizar otras tareas, como masticar o tragar.

PROFESIONALES FORMADOS

La presidenta de ANA, Amaya Áriz, ha comentado que el Trastorno del espectro del autismo (TEA) es ya un problema de salud y educación pública, que ha pasado en 15 años de una prevalencia de 1 de cada 10.000, a una prevalencia de 1 de cada 68 nacimientos, y ante esta alta incidencia se requieren urgentemente profesionales formados en intervención terapéutica, que puedan comenzar su especialización para poder atender los nuevos casos.

La Integración Sensorial y la elaboración de un perfil sensorial individualizado para cada niño con autismo forma parte de los modelos de intervención de ANA, que siempre se apoyan en la regulación de la persona con autismo, la vinculación afectiva, el juego en el entorno natural, las sesiones estructuradas y la estimulación del desarrollo verbal y las habilidades sociales, basado en modelos sociales interactivos o relacionales, que enfatizan la formación a la familia como eje central del modelo de intervención.

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