SOCIEDAD

Adiós a la 'mala letra' de los médicos: las recetas en papel pasan a la historia en Navarra por "seguridad y comodidad"

La receta de papel quedará reducida a casos en los que no sea posible acceder al equipo informático necesario.

Una mujer sujeta dos recetas médicas. ARCHIVO
Una mujer sujeta dos recetas médicas. ARCHIVO  

El proceso de implantación de la receta electrónica en Navarra, que arrancó en 2011 con un programa piloto en Atención Primaria, llega este mes a su término con la incorporación a este sistema informático de toda la Atención Especializada.

Se garantiza así el uso de la receta electrónica no solo en los centros públicos de salud sino también en los hospitales y consultas especializadas.

El consejero de Salud, Fernando Domínguez, que ha informado al respecto al Gobierno en su sesión semanal, ha destacado que de esta manera la receta de papel quedará reducida a casos en los que no sea posible acceder al equipo informático necesario, como pueden ser las visitas a domicilio o problemas por fallos en la red.

Domínguez ha subrayado en conferencia de prensa que ha sido en 2016 cuando la implantación de la receta electrónica en la Atención Especializada ha experimentado su avance definitivo.

Al respecto ha precisado que en 2015 sólo el 3 por ciento de las prescripciones se realizaba en formato electrónico (17.681 frente a un total de 555.382 recetas), en enero de 2016 la cifra subió al 7 por ciento y para el mes de noviembre alcanzaba ya el 77 por ciento, de forma que de las 76.180 recetas expedidas 58.443 fueron ya electrónicas.

El consejero ha puesto en valor las ventajas que ofrece este sistema tanto para la administración como para los profesionales y especialmente para los usuarios, cuya seguridad y comodidad ya subrayado que se ve sensiblemente incrementada.

Y es que la receta electrónica supone un "notable avance" en el control de la medicación suministrada pues todo el personal sanitario (Atención Primaria, Especializada o urgencias) puede conocer la medicación que está tomando y evitar así además posibles incompatibilidades entre fármacos.

La receta electrónica es asimismo para Domínguez una herramienta que mejora la comodidad para el paciente al no necesitar éste acudir a un centro para renovar la prescripción o solicitar una nueva por consejo de un especialista.

Otras ventajas son que agiliza los trámites de las recetas que requieren visados, evitar posibles duplicidades, facilitar la detección de interacciones entre medicamentos en un paciente concreto, permite al profesional hacer un seguimiento y mejora la comunicación y colaboración entre sanitarios y farmacéuticos.

A todo ello Domínguez ha sumado que la receta electrónica agiliza los procesos de facturación y cobro, elimina errores de dispensación vinculados a las dificultades de lectura de las recetas manuales, mejora el control en tiempo real del gasto, reduce el número de errores y fraudes, facilita la gestión de la factura farmacéutica, y favorece la gestión de alertas en farmacovigilancia y de recetas no dispensadas.

Para el futuro el sistema abre además la puerta a la interoperabilidad con otras comunidades autónomas, lo que a medio plazo permitirá a la ciudadanía retirar sus prescripciones en cualquier farmacia del Estado.

Desde que comenzó su funcionamiento en fase experimental en mayo de 2010 en Atención Primaria de Mendillorri y Mutilva, Salud ha constatado una uso más racional de medicamentos, una desburocratización del trabajo de los profesionales, una optimización de procesos y un control más efectivo.

La razón es que la receta electrónica consolida un sistema global al suponer la automatización de todos los procesos del ciclo clínico (prescripción, control y dispensación de medicamentos) y de todo el proceso del ciclo administrativo para la facturación a los servicios de salud de las recetas dispensadas.

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