SAN FERMÍN

Pamplona desanuda el pañuelo y despide los Sanfermines de 2017

Miles de personas, en un ambiente marcadamente familiar, han encendido sus velas y han coreado el tradicional 'Pobre de mí para iniciar la cuenta atrás hacia unas nuevas fiestas.

Los pamploneses despiden los sanfermines del 2017 desde la Plaza del Ayuntamiento con el tradicional Pobre de mí. MIGUEL OSÉS_10
Los pamploneses despiden los sanfermines del 2017 desde la Plaza del Ayuntamiento con el tradicional Pobre de mí. MIGUEL OSÉS_10  

Los Sanfermines de 2017 ya son historia. Cuando el reloj del Ayuntamiento de Pamplona ha marcado las 12 de esta noche de viernes a sábado, las fiestas más populares del mundo han llegado a su fin.

En total han sido 204 las horas de alegría, jolgorio, emociones y diversión que han terminado puntualmente con uno de los actos más emblemáticos de las fiestas de San Fermín. En el último minuto de esta cuenta atrás festiva, miles de personas han acudido a la plaza consistorial para desanudar su pañuelico y corear el lema de Pamplona: "¡Ya falta menos!".

Con una sonora pitada, la plaza del Ayuntamiento ha recibido al alcalde Joseba Asirón al salir al balcón. El primer edil se ha dirigido a los miles de presentes con un escueto mensaje para dar por finalizados estos Sanfermines.

"Pamploneses, pamplonesas, han terminado los Sanfermines de 2017. ¡Viva los Sanfermines de 2018!", ha exclamado Asirón, justo antes de que la charanga empezase a tocar en la plaza la mítica melodía del 'Pobre de mí' y la nueva cuenta atrás para las siguientes fiestas: "Uno de enero, dos de febrero, tres de marzo...".

En su breve discurso, dos han sido las ausencias más notables del alcalde Asirón al obviar la mención explícita a San Fermín y el clásico lema de "¡Ya falta menos!".

Con la plaza coreando al unísono, una colección de fuegos artificiales lanzada desde la cornisa del edificio del Ayuntamiento de Pamplona ha puesto fin oficialmente a los nueve días de festejos en Pamplona.

La música ha continuado minutos después mientras la marea roja y blanca se ha ido dispersando por las calles de la ciudad, que han ido quedando vacías como no lo han estado durante los últimos nueve días. Poco a poco, Pamplona ha ido apagando su fiesta.

¡¡Ya falta menos!!

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