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Javier Errea: "Los periodistas nos tenemos que partir la cara por el oficio"

El periodista presenta su libro "El diario o la vida" este jueves, a las 19:45 horas, en la librería Auzolan de Pamplona.

El periodista pamplonés Javier Errea. IÑIGO ALZUGARAY
El periodista pamplonés Javier Errea. IÑIGO ALZUGARAY  

El periodista pamplonés Javier Errea acaba de publicar El diario o la vida. Una defensa a tiros del periodismo y de los periódicos, un libro que recoge 178 posts publicados en su blog Erreadas (blog.erreacomunicación.com), desde enero de 2011 a noviembre de 2015, en los que habla sobre el oficio desde dentro, una radiografía personal, crítica e irreverente.

El autor ha sido redactor en Diario de Navarra, redactor jefe en Diario de Noticias y subdirector en Heraldo de Aragón. Actualmente dirige el estudio Errea Comunicación, dedicado a la consultoría de medios, comunicación corporativa y diseño. Presentará la obra, editada por Libros del Cuerno, sello surgido en su estudio de comunicación, este jueves, a las 19:45 horas en la librería Auzolan de Pamplona. 

¿A qué público está dirigido este libro?

El blog empezó como un divertimento, un ejercicio interno, una vía de desahogo y de reflexión, para compartir las experiencias de proyectos, de viajes... Pero conforme vas avanzando, surgen historias y asuntos interesantes, algunas filias y fobias mías... Es un libro para periodistas, alumnos de Periodismo y Comunicación, colegas... No creo que sea para el gran público, pero que sí hay un público amplio e interesante para animarse a leer y a pensar, sobre todo, las generaciones futuras. 

¿Es necesaria una "defensa a tiros" del Periodismo?

Hay que llamar la atención (risas). Aparte de la broma, quería señalar la seriedad del asunto.  No sé si a tiros, pero con bastante vehemencia sí que hace falta defenderlo. Quería que se notara la preocupación por lo que está pasando, de todas las cosas que se dicen o que se escuchan. Hoy en día, los periodistas nos tenemos que partir un poco la cara por el oficio. En el fondo, es también una llamada a todos los colegas si consideramos que vale la pena.

Defiende, además, que la crisis periodística la han alimentado los propios medios, los periodistas. ¿Por qué?

Todos tenemos un poco de responsabilidad. Cuando las cosas se tuercen o son difíciles, es fácil echar balones fuera, acusar a las empresas de falta de compromiso o a factores ajenos, como Internet, Google u otras empresas tecnológicas gigantes. Me parece que los periodistas sí que tenemos una cierta responsabilidad y es bueno reconocerlo. Durante estos años anteriores a la crisis, en los que más dinero ganaron las empresas periodísticas, tengo la sensación de que nos llegamos a considerar indestructibles.

Nos hemos formado poco, hemos sido poco exigentes con nosotros mismos, cada día los diarios vendían más... Ha faltado autocrítica. Y cuando las cosas han empezado a no ir tan bien, nos ha pillado con pocos recursos para autoexigirnos o exigir a las empresas.

Ahora conviven los medios digitales con los impresos. ¿Larga vida al papel?

Tengo una imagen, que imagino que he construido yo mismo, de ser un tío que defiende lo impreso y está en contra de lo digital. No es verdad. Cada uno tiene su función, su misión. Yo estoy en contra de la esquizofrenia. Es difícil estar a todas. Tú tienes un producto que ofrecer, en este caso la información, y elegir por qué canal la quieres distribuir, si es digital o impreso. Soy partidario del monomedia, que no quiere decir impreso. Si estás a todas, te haces la competencia a ti mismo. Haces piruetas para salvar todas las plataformas y te vas machacando. No es una postura anti Internet. Creo que hay que apostar y ser valiente.

¿Hoy importa más la velocidad, ser el más rápido, frente a la calidad?

Sí, es una tendencia que viene de antes, no solo de los últimos años. Las redes sociales son un buen ejemplo del tema. Hay una obsesión por las redes sociales en todos los medios, digitales, impresos y multimedia. Tenemos que pensar si valen la pena todos los esfuerzos que estamos dedicando a eso. No solo porque no sean rentables desde el punto de vista económico, que no lo son, sino porque nos despistan. Dicho esto, hay que decir que en lo digital se hacen cosas de una calidad extraordinaria. Para nada digo que en el papel está la calidad y en Internet la inmediatez. Es una falsedad total.

¿Cómo se pueden cuidar los contenidos en un mundo marcado por la velocidad?

Resistiéndose a considerar que lo importante es dar el golpe primero. Es ridículo intentar ser el primero. Sabes que alguien te va a ganar siempre: en Twitter, en Facebook, cualquier radio... Hay que alejarse un poco de esto. Es muchísimo más interesante no estar conectado 24 horas, siete días por semana. A veces, cierta distancia te permite entenderlo todo mejor. Yo no tengo Twitter ni Facebook, pero no es una pose. Cuando me preguntan por qué , digo que no lo necesito.

En su experiencia como consultor, ¿ha encontrado algún error o problema clásico que se repite en las redacciones?

Un problema clásico es el buen reportero al que nombran jefe. Es un problema bastante típico y resulta que los mejores reporteros casi siempre son los peores jefes. Hay miles de casos de reporteros de calle que, como tienen que subir en el escalafón, para retribuirles más, les nombran jefes, y entonces ya no escriben.

Otro problema típico es el miedo que existe a que se te escape algo. Estás trabajando todo el rato con el retrovisor, mirando qué hace uno a tu derecha, a tu izquierda... Sobre todo, los medios locales están con la pantalla de Internet al lado para ver qué da El País, El Mundo... Al final, quita originalidad, expresividad y hace que distraigas recursos en cosas tontas, que tranquilizan conciencias pero no aportan nada más.

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