TOROS

Puerta grande para Francisco Marco en Estella con toros de Miura y Pablo Hermoso de Mendoza

Julio Benítez 'El Cordobés' fue silenciado en sus dos toros  y Antonio Nazaré cortó una oreja en el sexto de la tarde. 

Francisco Marco sale a hombros en Estella después de la primera corrida. MIGUEL OSÉS.
Francisco Marco sale a hombros en Estella después de la primera corrida. MIGUEL OSÉS.  

El torero navarro Francisco Marco ha salido a hombros tras cortar dos orejas a un toro de Miura y otra a uno del hierro de Pablo Hermoso de Mendoza.

INCIDENCIAS: Primera de feria. Tarde soleada con viento racheado. Algo menos de tres cuartos de plaza.

GANADO: Tres toros de Miura (1º, 2º y 3º), bien presentados, con motor el primero y más deslucidos y escasos de fuerza los siguientes, y tres de Pablo Hermoso (4º, 5º y 6º), de excelente presentación, nobles a la par que sosos y faltos de fuerza.

TOREROS: Francisco Marco (dos orejas y oreja), Julio Benítez "El Cordobés" (silencio tras aviso y silencio) y Antonio Nazaré, que sustituía al mexicano Juan Pablo Sánchez (silencio y oreja).

Francisco Marco ha abierto esta tarde la puerta grande del coso estellés tras cortar tres orejas a los dos toros de su lote, el primero con el hierro de Miura y el segundo con el de Pablo Hermoso de Mendoza. Antonio Nazaré logró conectar con el tendido en el sexto toro, gracias a un toreo de cercanías y pintorescos desplantes, y obtuvo un oreja con fuerte petición de la segunda, la cual hizo bien el presidente en no conceder. Julio Benítez “El Cordobés” fue silenciado tras dos faenas que nunca llegaron al público.

Volvía el mitad navarro, mitad cántabro, Francisco Marco a su plaza. Y lo hacía en una corrida con alicientes en cuanto a lo que al ganado refiere, puesto que los dos hierros que se anunciaban imponen solo con pronunciarlos: Miura y Pablo Hermoso de Mendoza. El primero por lo que ha significado, y significa, el hierro de Zahariche para la cabaña brava. Y el segundo porque su dueño, probablemente, ha sido el rejoneador más importante de la historia. La presentación de los animales de ambos hierros fue magnífica. Ni un pero.

Llegaba Francisco a Estella cargado de ilusión y responsabilidad a partes iguales. Abrió plaza con el miura de más opciones que se lidió. Fue un animal con más motor que clase, que se movía y tenía cierta transmisión. Marco, tras brindar al empresario Jesús Macua, supo leer las condiciones del toro y, pese a la embestida descompuesta del animal, logró hilvanar tandas sobre la mano derecha rematando con el de pecho. Finalizó la faena con unos molinetes de rodillas, previos a una gran estocada que le valieron las dos orejas. Premio, en mi humilde opinión, un poco desmesurado. Él también lo debió de ver así, ya que nada más iniciar la vuelta al ruedo con los trofeos, regaló uno al tendido, y paseó solo una de ellas. Gesto de torero.

Al cuarto lo recibió con una larga cambiada, para a continuación empezar a torear a la verónica muy templado y muy despacio, dejando en el paladar de los allí presentes un sabor a toreo caro. Brindó el toro a Guillermo Hermoso de Mendoza, hijo de Pablo y que el domingo hará el paseíllo junto a su padre en la plaza que les ha visto crecer.

El inicio de faena fue prometedor, con tandas donde Marco se relajó por momentos y realizó un toreo encajado que llegó mucho a los tendidos. El toro era muy noble y embestía al ralentí, lo que permitía a Francisco torear todavía más despacio. Pena que el toro poco a poco se fue apagando, acusando la falta de fuerza que enseñó desde el principio, y las series fueron de más a menos. No le ayudó a la hora de entrar a matar y tras un pinchazo, metió bien la mano y dejó otra buena estocada que le permitió cortar un oreja más. Tres trofeos y tarde importante de Marco en su tierra.

Antonio Nazaré entró en el cartel a última hora, consecuencia de la baja de Juan Pablo Sánchez. En primer lugar se encontró con un miura con escasa fuerza y apenas motor, y que cabeceaba al final de cada muletazo. El sevillano optó por abreviar y escuchó silencio.

En el sexto, un toro de muy bajas hechuras y también escaso de fuerza, Nazaré realizó una faena basada en el toreo de cercanías. Y entre arrimones y desplantes, más efusivos que toreros, logró calentar a los tendidos que, tras una estocada entera, le pidieron con fuerza la segunda oreja. Bien por el presidente a la hora de no concederla. Una cosa es que sea una plaza de tercera, y otra tomárselo a charlotada. Rebote infantil e injustificable del torero.

Completaba cartel Julio Benítez “El Cordobés”, que entre “ponte bien” y “estate quieta”, no logró transmitir absolutamente nada al público. Quedó inédito. 

Te puede interesar

  • Los comentarios que falten el respeto y que no se ciñan al tema de la noticia, podrán ser eliminados.
  • Cada usuario será el único responsable de sus comentarios.