PELOTA

Ezkurdia, a la final tras desarbolar a Olaizola y cuajar uno de sus mejores partidos (9-22)

El delantero de Arbizu, bien respaldado por Rezusta, no dio opción a Olaizola, se erigió en dominador de la contienda y cuajó una de sus faenas más completas en defensa y ataque.

Olaizola II-Untoria y Ezkurdia-Merino II en la decimotercera jornada del campeonato. PABLO LASAOSA 01
Olaizola II-Untoria y Ezkurdia-Merino II en la decimotercera jornada del campeonato. PABLO LASAOSA 01  

Partidazo de Joseba Ezkurdia, bien secundado atrás por Beñat Rezusta, en un Labrit que registró su séptimo llenazo sanferminero. Jugarán este viernes la final del torneo frente a Bengoetxea-Beroiz. El delantero de Arbizu no dio opción a Olaizola, que no encontró hueco por ningún lado, y además provocó cinco fallos de Albisu, casi todos en momentos críticos. La victoria, abultada e incontestable (9-22), refleja lo visto en la cancha en un partido de apenas 333 pelotazos ventilado por la vía rápida, en apenas 40 minutos (15.46 de juego real).

Nadie esperaba un partido así. Olaizola II, que venía de gustar en la final del Cuatro y Medio y cuajar un memorable partido en parejas, se vio desarbolado por Ezkurdia, a quien encontró cuando le buscó. A su colocación en defensa, el de Arbizu unió valentía y acierto en ataque. Puso continuamente en aprietos a Aimar desde el primer tanto, que enmarcó un comienzo explosivo, con sucesivos ataques adelante y atrás que remató Joseba respondiendo con un dos paredes  a otro de Aimar que dejó clavado al de Goizueta. La pelea tuvo un dominador claro en el electrónico y en el juego desde el principio.

Ezkurdia, coloso en defensa, se mostró imponente en ataque. Desconcertó primero y descolocó después a Aimar, que además siempre topó con él en un muro. Donde el goizuetarra tiraba la pelota allí estaba el de Arbizu, que acertó a responderle bien casi siempre, sobre todo con las dejadicas, allá donde menos esperaba. Un detalle: el Labrit coreó el nombre de Aimar Olaizola, algo que no suele ocurrir. Quizás lo vieran ‘humano’, lejos de la imagen de ganador a que nos tiene acostumbrados. La grada supo apreciar su sufrimiento, du impotencia en ocasiones.

Tras el 0-4, Aimar tuvo su momento de gloria con tres ganchos seguidos, faltos de continuidad. Los azules se fueron a un 3-11 que provocó urgencias, y por tanto fallos en los colorados, definitivamente desquiciados con el 6-15. A partir de ahí, Rezusta (un pelotazo y un mal resto) se lució en su pelea particular con Albisu, mientras que Ezkurdia sumó su décimo remate y sus dos saques. Olaizola se quedó en cinco remates, cuatro erros y tres saques.

Por encima del triunfo o de su pase a la final, lo mejor de Joseba Ezkurdia  fue la madurez que mostró en la cancha. La cabeza controló a su corazón. Jugó pausado, desarrollando la estrategia pelotazo a pelotazo, trabajando el tanto paso a paso, rematando en el momento y lugar exactos, siempre atento y trabajador en defensa, solidario con el compañero (Rezusta y él se ayudaron y cubrieron, sumaron como pareja), concentrado pero suelto, para nada agarrotado, sin nervios. Hubo momentos que pareció jugar él solo. En fin, un partido que podría marcar un antes y un después en su carrera, que debe  relanzar en la final vespertina de este viernes ante Bengoetxea VI-Beroiz.

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