PELOTA

Bengoetxea y Beroiz lo bordaron y jugarán la final en el Labrit (22-17)

Urrutikoetxea-Larunbe colaboraron lo suyo para ofrecer el mejor partido de los vistos en el torneo sanferminero de parejas.

Bengoetxea VI. PABLO LASAOSA
Bengoetxea VI. PABLO LASAOSA  

El mejor partido del torneo hasta ahora, disputado y entretenido, duró (611 pelotazos en 68 minutos) confirmó el estado de gracia y la madurez de Bengoetxea VI que, entre otros méritos, puede presumir de recuperar al Beroiz de los mejores tiempos. Juntos cuajaron una gran semifinal, trabajada y con momentos francamente brillantes, que les permitirá jugarse el título frente al ganador de la segunda semifinal, la de esta noche de miércoles 12 entre Olaizola II-Albisu y Ezkurdia-Rezusta, con las cámaras de ETB de testigo. Casi nada.

De nuevo pleno en el Labrit, con un nuevo llenazo para presenciar una seminal que no defraudó. Salieron ligerísimamente favoritos los azules, pero los primeros compases (4-0, 6-1) dejaron claro que Bengoetxea VI iría a por todas, y que Beroiz estaba dispuesto a aguantar carros y carretas. Efectivamente, el leitzarra sabía que Urruti puede mucho adelante y atrás, y que Larumbe pega más que Beroiz, así que se puso el mono de trabajo, quitó cuanta pelota pudo a su compañero, remató todo lo que le vino, y sobre todo se erigió en el director de la contienda, que llevó a su terreno.

Entre Beroiz, que anotó la friolera de cuatro tantos (una escapada y tres atrás) y sobre todo aguantó carros y carretas, entregando poco, y Oinatz, que tiró de sotamano para restar saques o golpear a Larunbe, y repartió sus diez tantos entre dejadicas y ganchos, mantuvieron incómodo a Urrutikoetxea y acabaron venciendo a su zaguero. El leitzarra anotó además cuatro saques y dio siempre aire y confianza al burladés, al principio sin pulmones para subir al txoko y luego sacando también las castañas del fuego en los cuadros alegres. Partidazo de Beroiz, que tiró solo tres pelotas, algo más que perdonable dado el castigo que sufrió.

La pareja vizcaína siempre dio guerra, algo que dignificó el partido y engrandeció la victoria. Urruti siempre deja detalles exquisitos y Larumbe pegó lo suyo, con apenas dos errores no forzados Sin embargo, aunque al principio se acercaron en el electrónico (6-5), sintieron la impotencia de ver que el delantero no podía entrar en juego y que el zaguero pasaba con demasiado frecuencia de castigador a castigado para acabar entregando. El delantero anotó diez remates y solamente tuvo un fallo, es decir, cuatro menos que Bengoetxea, pero quizás estuvo ahí su cruz, ya que el leitzarra leyó mejor el partido. Había que arriesgar para romper el peloteo, aún a costa de fallar más.

A base de apretar dientes y trabajo a destajo, los colorados se fueron en el electrónico (12-5, 13-7, 19-12), y aunque nunca cejaron los azules (20-15), la distancia obtenida les permitió jugar mirando al marcador que desde el inicio les había resultado favorable (21-15, 22-17). Aplausos de la grada, que agradeció el espectáculo. 

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