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Un plan macabro: finge su muerte con la ayuda de la policía para detener a su exmujer que lo mandó matar

Para organizar el asesinato de su marido, contrató a un hombre que resultó ser amigo de este y juntos idearon un plan para detenerla.

Un cementerio en una imagen de archivo
Un cementerio en una imagen de archivo  

A veces alcanzar la justicia puede suponer atravesar una rocambolesca senda. Es lo que ha ocurrido recientemente a un hombre en Texas según informa el Daily Mail.

Se trata de la historia de Ramón SosaMaría 'Lulú' Sosa, una pareja que se conoció en 2007 y se casó en 2011. Para sacar la economía adelante, decidieron abrir un gimnasio del que Ramón Sosa era entrenador de boxeo.

Ambos vivían felices hasta que los problemas de dinero del gimnasio llegaron haciendo que Lulú pidiese el divorcio y, no contenta con eso contratase a un sicario para asesinarlo.

Para ello, afirmando estar dispuesta a pagar 2.000 dólares por la muerte de este, contrató a un hombre en 2015 para organizar juntos el crimen. Con lo que no contaba es con que ese compañero era un buen amigo de su exmarido que decidió contarle el macabro plan de su exmujer. "Cuando me lo contó todo pensé que estaba de broma", afirmó Ramón Sosa.

UN ORIGINAL MÉTODO PARA DETENER A LA MUJER

Conocidas las intenciones de Lulú, el amigo de Ramón acordó con este grabar con un micrófono oculto la conversación en la que esta le ofrecería la recompensa por conseguir a un sicario para llevar a cabo el crimen y, de este modo, tener pruebas para culparla.

Como todo salió según lo previsto, llevaron la grabación a la Policía del condado de Montomery y, contando con el apoyo del FBI, tejieron el plan perfecto con el que la pondrían entre rejas.

El FBI acudió con Ramón a una zona desértica donde recrearon el escenario de su muerte. Le maquillaron como si hubiese recibido un tiro en la cabeza y cavaron un hoyo que sería su 'lecho de muerte'. "Fue terrorífico fingir mi muerte", afirmó Ramón.

Después fotografiaron el supuesto cadáver para dar el golpe final. Un agente fingió ser el sicario que se había encargado de su ejecución. Para ello quedó con Lulú y le enseñó las 'pruebas' del asesinato.

Según el agente, esta "se rió aparentemente" al ver el cuerpo de su marido. Fue el momento en el que ordenaron su arresto y, tras confesar haber ideado el crimen, fue condenada en 2016 a 20 años de prisión. 

Por su parte, Ramón aseguró que "nunca volverá a ser el mismo hombre".

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